
Por Pepe Sancho pasan más de tres décadas de historia social y catódica. “Hice una serie que se llamaba ‘Curro Jiménez’, en la que dirigían Mario Camus y Pilar Miró, todo gente de cine, y después de casi 40 años, he vuelvo a hacer una serie, ‘Crematorio’, con las mismas intenciones cinematográficas”, reflexiona el actor valenciano. Desde el Robin Hood de Sierra Morena, una figura imprescindible en el imaginario cultural de nuestro país allá por la Transición, al corrupto Rubén Bertomeu de la miniserie recientemente estrenada en laSexta, Pepe Sancho es pura enciclopedia sobre la televisión castiza. Y además, de calidad.
“El hecho de que me eligieran para hacer ‘Crematorio’, más que la vanidad, lo que hace es reforzar mi criterio de que en la televisión se puede hacer tan bien como en el cine. Depende de quien lo haga”, afirma Pepe Sancho en el primer piropo a la cantera profesional que ha hecho posible el proyecto, surgido de la colaboración entre Canal+ y Mod Producciones. A la cabeza, el productor Fernando Bovaira (‘Los otros’, ‘Ágora’) y el cineasta Jorge Sánchez-Cabezudo (‘La noche de los girasoles’, ‘Gran Hotel’), curtidos en esto de violentar la censura autoimpuesta por el audiovisual español.
"LA FUNCIÓN DE LA TELEVISIÓN ES DISTRAER, Y LUEGO HACER CALIDAD"
Censura tanto en atrevimiento argumental como osadía formal; transgresiones gracias a la que ‘Crematorio’ explora la corrupción urbanística como parte imprescindible del progreso cañí a través de las mejores referencias de la ‘tele negra’, de ‘Los Soprano’ a ‘The Wire’. “Tengo un criterio bastante rígido en la ficción en televisión, y creo que su primera función es distraer y luego hacer calidad. Hay que distraer ofreciendo calidad”, sentencia Pepe Sancho sobre algunos de los males endémicos de la ‘caja tonta’: “Ahora, lo importante es la pesca de la audiencia. No importa el cómo pero sí la audiencia, donde las historias se van estirando… Creo que la creatividad desaparece, y lo que queda es el marketing”.
Con tal seguridad y convicción, Pepe Sancho parece funcionar como guía de excepción en lo que de bueno ha dado el teatro, la televisión y el cine de nuestro país. ‘Curro Jiménez’, ‘Estudio 1’ y ‘Turno de oficio’ fueron las primeras tablas para el valenciano, y películas como ‘Ay Carmela’ y ‘Todos a la cárcel’, en las que se puso delante de la cámara de Carlos Saura y José Luis Berlanga, lo consagraron como actor imprescindible de la democracia. Dos de sus últimos proyectos coinciden como dos de las ficciones más aclamadas por la crítica: ‘Cuéntame cómo pasó’ y ‘Crematorio’ lo confirman como representante de la buena televisión española.
HISTORIA TELEVISIVA
De un especulador de la Transición a un corrupto del Estado del Bienestar. Para Pepe Sancho, ‘Cuéntame cómo pasó’ y ‘Crematorio’ funcionan como primos lejanos “de la sociedad de entonces y la de ahora”, y hablan de la televisión como un entretenimiento pedagógico, como un reflejo de la realidad. “En la sociedad de entonces, aún estábamos en dictadura, y los alcaldes eran todos a dedo; no había elecciones, no había nada. En la democracia, a la sombra del despegue turístico, ya hacían falta más trámites, más aprobaciones. Tienes que corromper a tanta gente que, en el camino, se ha corrompido todo el mundo”.
Currículum vitae de envidiar, y nuevos proyectos a la vista. Pepe Sancho suma y sigue: “Ahora mismo, empiezo a rodar ‘Imperium’, lo mal llamado segunda parte de ‘Hispania’, porque sucede en Roma. Sus intenciones me parecen muy sanas: que la gente las pueda disfrutar al mismo tiempo de distraerse, e incluso, instruirse un pelín en cómo ocurrieron las cosas”. Así habla sobre nuestra ficción el intérprete valenciano, que supera el eterno complejo de la televisión española y legitima su calidad, su potencial social y crítico, a base de una amplia trayectoria y unos férreos mínimos profesionales: “Tengo, más que unos mínimos, unos máximos”.

