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Tecnológicos|Pep Gómez. Fever
"El talento español tiene mucho que aportar a nivel internacional"
  • “Desde las instituciones públicas no se está ayudando demasiado a las personas que quieren montar un proyecto”
28/08/2014 |  

Con tan sólo 14 años, Pep Gómez, fundador de Fever, montó su primera compañía: una red global de blogs para adolescentes hispano hablantes, que no llegó a monetizar. Tan sólo un año más tarde, montó su segunda empresa logrando una importante ronda de inversión mientras estudiaba la E.S.O. Le gustaba mucho la música y empezó a hacer podcast, y a moverse en el mundo de los blogs.

Aunque era buen estudiante, su madre le obligaba a ir a su consulta de psicología para estudiar por las tardes y fue así como conoció al novio de una paciente, que le prestó 100.000 euros con los que montó una compañía sobre grupos de música en Castellón, su tierra natal. En aquel momento no había suficientes grupos para crear un modelo de negocio que funcionase, así que lo terminó reconvirtiendo en una agencia de Social Media para poder devolver el dinero al inversor. Después, se dedicó a aprender sobre cómo montar empresas y a organizar conocidos eventos de tecnología como Iweekend, Iniciador o Campus party.

Estuvo trabajando en la organización de estos eventos, que empezaron a coger prestigio y atraían a gente de todos los puntos de España e incluso de Londres. Para uno de los eventos de Iniciador, invitó a Bernardo Hernández, uno de los inversores de referencia en internet, donde destaca por ser socio fundador de Tuenti, Idealista.com, o Bodaclick, y que en ese momento era además el director mundial de marketing de producto de Google.

Aunque asegura que le costó mucho trabajo convencerle, tras muchos meses de insistencia, consiguió que fuese a Castellón para dar una conferencia a más de 1.500 personas. Al terminar el evento Bernardo Hernández le propuso que se fuese con él a San Francisco, primero como becario y luego trabajando en su fondo de inversión personal. De manera que ese mismo verano, una vez terminó la selectividad, Pep se marchó a trabajar tres meses a San Francisco. Finalmente estuvo durante dos años.

¿Qué te pasó con las primeras webs que montaste?

Con Redondea nos gastamos todo el dinero en desarrollo y no nos quedó para hacer marketing, principalmente porque no estábamos puestos en el negocio. Yo tocaba en grupos de música, componía para publicidad, y además estudiaba la E.S.O. Si dedicándote al 100% a tu negocio, es difícil, no haciéndolo es imposible.

¿Cómo nace Fever?

Nace por la necesidad de decidir qué hacer en nuestro tiempo de ocio. Estando en San Francisco nos tirábamos horas buscando planes para el fin de semana. El problema del entretenimiento hoy en día, es que cuando quieres hacer algo, el descubrimiento sucede de manera caótica, es un proceso tedioso, lleno de dudas. Fever aprende sobre tus gustos y te permite seguir a los usuarios que más te gustan, pero sobre todo, te presenta cada día 10 o 12 planes recomendados para ti. Fever va aprendiendo, y es muy sofisticado en cuanto a datos. Pensábamos que sería increíble tener una aplicación en el móvil que te diera opciones y te permitiese comprar. La primera oficina la abrimos en Enero de 2012 en Barcelona, cuando todavía estábamos incubando la idea y en 2013 nos trasladamos a Madrid, donde hicimos las primeras pruebas. Aunque la empresa es Americana decidimos quedarnos en España ya que, por muchos motivos, sus ingenieros son más flexibles, más creativos y se adaptan mejor. El talento español tiene mucho que aportar a nivel internacional. Actualmente trabajamos 25 personas aquí y 12 en Nueva York.

¿Cómo convences a los primeros inversores para que entren a formar parte de tu proyecto?

Con un prototipo para demostrar su utilidad y monetización.

¿Tienes socios promotores en la compañía?

Fever es una compañía americana que ha recibido una financiación de tres millones de dólares, principalmente de Bernardo Hernández, el que en su día fué mi jefe, de Jeff Pulver, el primer inversor de Twitter, de Sergio Ramos, Feliciano López, inversores Israelíes y Suizos. Ahora estamos camino de crecer.


“Hay mucha gente con grandes ideas que no pueden acceder a financiación porque faltan inversores” 



¿Cuál crees que es la palanca que tiene Fever para triunfar entre las start-ups móviles a nivel mundial?

No tengo la clave, estamos camino de averiguarlo. Estoy convencido de que no existe una fórmula única para tener éxito, sino que cada producto es distinto. Hay que encontrar lo que hace que tu producto se convierta en algo viral. Todo el tráfico que tenemos es orgánico, no hemos hecho campañas de publicidad. Aunque sea un producto mejorable, la gente vuelve y es realmente porque no hay un producto que solucione el problema por el que nosotros hemos nacido.

¿Qué perfil de edad tienen los empleados de Fever?

Una media de 27-28 años, un perfil joven, muy acostumbrado a trabajar en ambientes dinámicos, con una filosofía americana. Aquí la gente no tiene horarios, sino que funciona por objetivos. Tenemos que cumplir una media de horas, pero cada uno llega a una diferente, y sobre todo, buscamos que la gente se sienta aquí como en casa, no nos gusta que se sientan como en una oficina, aunque realmente lo sea. Nosotros no tenemos que decirle a nadie que trabaje, cada uno sabe bien lo que tiene que hacer. Todos los empleados tienen acciones de la empresa y todos tienen interés en que vaya bien, porque es parte de su inversión.

¿En la primera ronda de financiación cuánto capital levantasteis? ¿Cómo convences de una sentada a gente tan influyente de la sociedad madrileña como futbolistas y business angels?

Muchas veces vienen por iniciativa propia. Siempre que hablo con gente me dicen: ¡yo esa idea la tuve!. Muchos inversores vienen por eso, se han descargado la aplicación y les parece útil.

¿Qué significa para ti tener a Bernardo Hernández como mentor e inversor de Fever?

Un referente. Una persona que me ha ayudado mucho a entender cómo funciona el mundo de las startups, está muy involucrado y activo en la compañía, y nos ayuda mucho a hacer producto con la experiencia que él tiene. Nos ayuda para que no tropecemos en cosas, en las que él ya ha tropezado. 

¿Cómo definirías Fever en menos de 20 palabras? Ojo, menos de 20…..

Es una aplicación que cambia el modo en que la gente decide sobre su entretenimiento.

¿Dónde has destinado el grueso del capital que levantaste y por qué?

En las personas, en el desarrollo de producto.

Tenéis una línea muy clara de expansión internacional. Madrid, Nueva York… ¿Qué vínculo hay en Fever con estas ciudades tan diferentes pero cosmopolitas al mismo tiempo? 

Madrid es la ciudad que más conocíamos y hacer una prueba piloto, era bastante interesante. Nueva York, es una ciudad que en el sector de la noche, sólo en la parte de promoción, destina tres billones de dólares anuales. Es un tamaño de mercado muy relevante para nosotros. No sólo es muy interesante por eso sino también por la cantidad de población. No elegimos ciudades al azar, sino en función de estudios de mercado, nivel de penetración de smartphone en esa ciudad y otros parámetros semejantes.


“Fever es una aplicación que cambia el modo en que la gente decide sobre su entretenimiento”



¿Se podría decir que Fever es una fusión entre red social, un recomendador de ocio y un marca tendencias?

Es una plataforma donde el poder de decidir si un plan es bueno o no, lo tienen los usuarios. Nosotros ponemos en contacto a eventos con usuarios, les ayudamos a que tengan calidad y el usuario es el que decide cuál es mejor.

Hace muy poco habéis lanzado una nueva release, ¿qué aspectos y mejoras incluís en la aplicación que no teníais anteriormente?

Recientemente hemos hecho un rediseño más intuitivo y sencillo. Nos hemos basado en las métricas que teníamos y el feedback de los usuarios, con lo cual hemos potenciado las cosas que más gustaban, entre ellas la parte social. Nos hemos dado cuenta de que la gente decide su ocio, no sólo dependiendo del contenido sino también de la parte social. Pensamos que decidir sobre el entretenimiento es algo más complejo que reservar un hotel.

¿Os veis como el futuro de Tuenti (por la aceptación social que tuvo y la alta penetración que tuvo entre los jóvenes españoles)?

No, son dos productos totalmente diferentes. Tuenti es un producto nacional, tuvo gran aceptación y era un modelo de negocio contrastado. Nosotros somos un proyecto internacional, y no está testado, en ese sentido tenemos más parte de innovación. Te estás expandiendo por ciudades grandes y cosmopolitas,

¿Cuáles son las siguientes ciudades en las que os queréis asentar?

Aunque aún no lo hemos anunciado, estamos pensando en abrir un par de ciudades más de EE.UU en los próximos meses. La expansión queremos que sea por Europa y EE.UU, de momento en Asia y Latinoamérica no vamos a hacer nada.

Al igual que Samyroad, los Trendsetters o ‘marca tendencias’ posicionan una marca y generan expectativas sobre las empresas, ¿quiénes son vuestros embajadores de Fever?

Nosotros no pagamos a nadie para que utilice la aplicación, en ese sentido somos diferentes a una plataforma de trendsetters porque en Fever, cualquier usuario puede ser trendsetter, tenemos una comunidad muy activa de usuarios. Probablemente si te dijera un nombre no te sonaría, aquí los propios usuarios son los prescriptores.


“Estoy convencido de que no existe una fórmula única para llegar al éxito”


¿Qué opinas de los jóvenes españoles y de su falta de motivación para aportar valor a una sociedad en crisis?

Es una mezcla de todo. En España hemos tenido unos modelos de éxito que no son para nada la realidad, yo no digo que no tenga sentido que un futbolista gane mucho dinero, pero saber que sólo son cuatro. Y ya se ve hasta normal que un político robe, no hay un culto al trabajo. Hay muchísima gente con grandes ideas, que necesita ayuda para poder llevarlas a cabo. Desde las instituciones públicas no se está ayudando demasiado a las personas que quieren montar un proyecto. Siempre pasa lo mismo: el gobierno en general, cuando ve que desde Europa se hace un poco “de algo”, decide que en España se haga mucho “de eso” también, y empiezan a conceder préstamos a todo el mundo y la gracia no está ahí, porque de esa manera nadie aprende nada. Hay que enseñar a montar una empresa, no regalar el dinero. Desgraciadamente hay mucha gente con grandes ideas que no pueden acceder a financiación porque faltan inversores.

La crisis afecta mucho, pero también ha dado lugar a que gente que antes no podía entrar a competir, como nosotros, hayan dado un salto porque se han roto esas barreras de entrada, pero los problemas siguen estando ahí. Hay que ayudar más a los inversores, apoyar a cofinanciar para que el riesgo sea menor.

A tus 20 años de edad y como joven emprendedor, ¿qué opinión te merece la política llevada a cabo por el Gobierno respecto a la Ley de Emprendedores?

Creo que hay muchas cosas que resolver en España. Nosotros somos una compañía americana, y muchas cosas que tenemos no las podríamos haber hecho si no fuese así, por ejemplo no podríamos dar acciones a todos los empleados. Las medidas para los autónomos son una vergüenza, porque aunque se están dando ayudas, al quinto mes te las quitan. Por definición, en España, una sociedad limitada al principio tiene más pérdidas que ingresos y tendría que ir a un concurso de acreedores. Estas son cosas del siglo pasado, actualmente no las ves ni en Londres, ni EE.UU. En España para dar de alta una empresa, tienes que pagar notario, dar una entrada de 3.000 euros, y sumar la burocracia, que es mucho más pesada que en el extranjero y si no tienes mucho dinero, es muy difícil. Las sociedades no están hechas ni estructuradas para eso, y este tipo de cosas dificultan la inversión extranjera en una empresa española. En España tenemos grandes casos de éxito, pero muchas de esas empresas, no están en España, aunque paguen aquí los impuestos la empresa ha nacido fuera porque ha sido más rápido y más fácil para atraer inversores.

¿Crees en los políticos?

Sí, creo mucho en la política, creo que todos tenemos la oportunidad de cambiar las cosas. Creo que la democracia es un buen sistema para decidir el futuro del país donde estamos todos.

¿Qué consejo le darías a un joven emprendedor menor de 24 años que quiere lanzar su propia empresa?

Que lo pruebe, que cuando le digan que no, siga insistiendo. Que no es tan caro vivir en España, al principio puedes estar unos meses en casa de tus padres, con un ordenador e intentando convencer a gente que te ayude gratis para comenzar, y sobre todo, hacer muchas pruebas, aprender y cuando vayas a ver un inversor y no te quiera dar el dinero, ir a otro, seguro que hay alguien que te lo acaba dando. Al principio están los que llaman en EE.UU “Friends & Family”, y si no tienes amigos o familiares con mucho dinero, los “fools”, son los que te lo pueden dejar al principio cuando sólo tienes una idea.

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