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Tecnológicos|Pablo Viguera, Miguel García-Santesmases y Alejandro Coca. Groopify
"Groopify buscar acabar con el aburrimiento y hacer más fácil la manera de encontrar amigos"
  • “Es el emprendedor el que tiene que querer crear algo suyo, tener una misión, construir algo que solucione un problema para los demás y estar motivado por el aspecto económico”.
06/05/2014 |  José María Torrego

Más que socios los tres emprendedores que hoy os presentamos Pablo Viguera, Miguel García-Santesmases y Alejandro Coca son amigos del colegio, de los que solemos definir como ‘de toda la vida’… esos amigos que sabes que siempre van a estar ahí por mucho tiempo que pases sin verlos.  Estos jóvenes emprendedores lanzaron con 28 años Groopify, una plataforma que busca acabar con el aburrimiento, organizar quedadas entre varios grupos de amigos (normalmente tres chicos y tres chicas) que se proponen ampliar su círculo de amistades y conocer a gente nueva.

Pablo llegó de EE.UU hace siete meses, tras estudiar un MBA en la Universidad de Chicago. Es licenciado en ADE y su experiencia laboral cuenta con el paso por una macro incubadora de negocios de internet (Rocket Internet) en Malasia lanzando un proyecto en e-commerce de venta de material de oficina, y  banca de inversión en Londres.

Miguel García-Santesmases es físico de formación y anteriormente había  trabajado en Indra Sistemas; mientras Alejandro Coca es ingeniero informático que ha desempeñado las funciones de Account Category Management en Amazon España y que  anteriormente estuvo trabajando para el Banco Santander.

¿Cómo surge la idea de montar la empresa?

Cuando volví a España tras estar siete años fuera, en pleno proceso de meditación, analicé qué oportunidades laborales existían y hacia donde podía enfocar mi carrera laboral. Fue entonces cuando me di cuenta de la dificultad que podía suponer encontrar amigos nuevos y gente que compartiese conmigo intereses y gustos para pasar un buen rato. Al regresar a España encontré a la mayoría de mis amigos del colegio y de la universidad con su vida ya hecha, y un día charlando con Miguel y Alex, mis amigos de toda la vida y hoy convertidos en socios, nos preguntamos si podría haber más gente con el problema que yo planteaba, por distintas índoles.

Buscamos si había alternativa o solución, y fue así como se encendió la primera bombilla. Esa conversación fue a finales de agosto y pensamos que había que moverse muy rápido para ejecutarlo lo antes posible porque en el mundo de internet es muy importante la velocidad. Así que constituimos la sociedad a mediados de septiembre, el desarrollo de la plataforma y todo tipo de labores de desarrollo de negocio en paralelo, hasta lanzar la primera versión de la web a mediados de diciembre, tan solo dos meses después de que surgiese la idea.

¿En qué consiste Groopify?

Nos definimos como un club social offline que organiza quedadas entre dos grupos de amigos que no se conocen pero que deberían. Juntamos de un lado a tres chicas y del otro a tres chicos, y les invitamos a una ronda en un bar singular para que se conozcan. El usuario llega a nuestra web, se registra, reserva una fecha para su quedada, a la que podrá invitar a dos amigos, y nosotros en función a esa fecha y a las preferencias e intereses que nos indique, le encontramos a otro grupo con el que juntarles, un grupo que no conozcan aún y que nosotros pensemos que deberían conocer.

Cada persona que va a un Groopify, a una quedada, prepara en la web su parte del plan, y nosotros incluimos la función logística, el servicio de matcheo de otro grupo afín, descubrimos un sitio o un bar novedoso, y también le incluimos la primera ronda. Unos días antes de la quedada nos comunicamos con ambos grupos y les informamos en torno a donde va a tener lugar la cita. Es un proceso súper sencillo para el usuario, se realiza con tan solo cuatro clicks y completamente a ciegas.

¿Hay alguna forma de validar por parte de los administradores que los grupos son reales? Puede ser que tengan una cuenta falsa en Facebook…

El usuario hace el registro a través de Facebook  tanto para validar que sea una persona real como para poder pedirle acceso a cierta información como usuario de Facebook, porque nos sirve de ayuda en nuestras labores internas: cuadrar perfiles, gustos, intereses, ambientes, etc. Y la última validación que se realiza es con el pago, porque para ir a una quedada está el requisito de pagar por adelantado el plan. Es una forma de asegurarnos de que el grupo valora lo que va a hacer, y de que ambos grupos asisten. Cada persona paga diez euros por plan, es decir, cada grupo de tres paga 30 euros,  y eso le incluye  toda la gestión logística y la primera consumición al llegar al local.


 “Me di cuenta de la dificultad que podía suponer encontrar amigos nuevos y gente que compartiese conmigo intereses y gustos para pasar un buen rato”



¿Si uno de los grupos no aparece en la quedada, canceláis sus cuentas de Groopify?

Tenemos la suerte de que no se han producido muchas cancelaciones, apenas un porcentaje insignificante. Cuando se da ese caso, como ha habido un prepago, con el dinero del grupo que no ha acudido se paga al otro. Pero no llegamos a cancelar la cuenta porque la mayoría de las veces ha sido por casos de fuerza mayor.  Lo que sí que hacemos es dar puntos negativos. Mediante un nuevo sistema que va en función de determinadas acciones de los grupos les vamos dando puntos positivos o negativos, que luego pueden canjear por premios. Una quedada son 250 puntos positivos y una cancelación son 300 puntos negativos. A día de hoy las acciones que dan puntos positivos son acudir a la quedada, enviar una foto de la cita, contestar una encuesta de feedback al día siguiente de Groopify, y por otro lado se valora a todos aquellos que actúan como prescriptores o embajadores. Esos puntos que se vayan acumulando se pueden canjear por diferentes premios como pueden ser: rondas de chupitos, la camiseta Groopify, o el acceso a un groopidinner, a un groopivip, y a algunos otros niveles que acabamos de sacar.

¿Hay alguna forma de conocer a las personas con las que vas a quedar con anterioridad?

Nuestro funcionamiento parte de que sea completamente a ciegas la experiencia. Consideramos un sentido de descubrimiento social, tanto de gente como de locales, una manera diferente de vivir y conocer tu ciudad. El usuario que va a la quedada como mucho sabe el nombre de la reserva del otro grupo pero solo el de esa persona.

¿Os han planteado la posibilidad de hacer quedadas entre chicos del mismo sexo?

La plataforma está abierta a todo, de hecho en el registro del usuario lo que solicitamos es un mínimo de información, que nos ayuda a crear un perfil de usuario como puede ser saber su fecha de nacimiento, estudios, trabajo,  ciudad de residencia, y también por otro lado saber en qué está interesado, y por supuesto saber si quiere quedar con chicos o chicas, o con los dos indistintamente. Hasta ahora el 100% de las quedadas han sido de grupos mixtos pero por supuesto que está abierto a esa posibilidad.

¿Cómo monetiza Groopyfi su compañía para que le salgan los números?

A día de hoy monetizamos del lado del usuario. Cada quedada son 10 euros por persona y sesenta por grupo.

¿Habéis pensado en expandir esta experiencia a cenas, viajes u otras actividades de ocio?

Es muy interesante, de hecho es una opción que nos plantean muchos usuarios. Relacionado con nuestra actividad y con nuestras creencias; pensamos que al principio hay que tener un foco. Nosotros estamos muy enfocados a este formato que te estoy explicando, con el que estamos creciendo bien, está teniendo buena aceptación, y quien sabe donde podemos ir. Pero en nuestros planes de crecimiento a medio plazo tenemos pensado aumentar nuestra presencia geográfica.

¿Qué ha supuesto para vosotros ser seleccionados por el programa de aceleración Plug  And Play Spain?

Desde entonces por un lado está la perspectiva económica, una inyección de capital que nos ayuda a seguir dedicando nuestros esfuerzos a captación y con nuestro modelo de negocio accedemos a capital desde el primer momento. Por otro lado, ha tenido cierta validación externa, si bien la primera te la da el mercado, si que una aceleradora de este calibre ayuda mucho. Y con el tema del acceso al capital, tener a nuestra disposición toda la red de mentores es de gran valor, contamos con gente muy capaz, muy sobresaliente, de la talla de Rubén Colomer, Javier Mejías… y eso nos ayuda y mucho, nos abre puertas y fruto de ello es que nuestro crecimiento en los últimos dos meses ha sido mucho superior, ha sido una pieza fundamental en el engranaje.


 “Hemos lanzado hace cuatro meses lo que nos ha permitido tener a día de hoy  más de 5.000 usuarios registrados y en torno a 150 quedadas realizadas. Estamos en Madrid, Barcelona y Valencia”.



¿La idea la habéis importado de algún otro país donde estaba ya de moda?

La ventaja de haber estado tanto tiempo fuera te da perspectiva sobre diferentes modelos de negocio, sobre diferentes start-ups que van creándose, creciendo, evolucionando. En ese sentido si que hay mucha inspiración de muchos sitios de EE.UU y diferentes piezas y negocios han servido de inspiración hasta dar con un modelo de negocio que se adapte al mercado local, por eso al final aunque traigas un conjunto de ideas ya predefinidas nosotros lo hemos adaptado a la realidad española.

¿La llegada de Tinder, con un matcheo mucho más rápido y directo, hace que Groopify pueda perder valor o al contrario os puede beneficiar en cierta manera?

Nosotros hasta cierto punto no vemos muchas incompatibilidades con Tinder. Aunque a fin de cuentas nosotros lo que creemos que nos diferencia es que podemos ofrecer algo para cualquier persona, independientemente de que busque ligar, amor, amistad, ampliar círculos de amistades, hay miles de formatos…. Lo que también nos diferencia mucho a día de hoy es que somos los únicos con este formato de tres y tres. Por el enfoque Groopify lo que proporciona es una experiencia, no es el modelo aplicación. Estamos orientados a conocer gente común y lugares, y es muy sencillo  porque no supone esfuerzo. Somos una aplicación, un club social del mundo real. Queremos llevar toda la evolución de internet y las redes sociales en los últimos años para que se vivan experiencias offline en el mundo real.

¿Hacia dónde os dirigís?

Nuestro lanzamiento  que tuvo lugar hace cuatro meses nos ha permitido tener a día de hoy  más de 5.000 usuarios registrados y entorno a 150 quedadas realizadas, estamos en Madrid, Barcelona y Valencia, con un crecimiento en los dos últimos meses del 40%, y tenemos unos 40 locales asociados en las ciudades en las que estamos. Los planes a corto plazo son extender ese buen rollo que estamos generando a más ciudades españolas, antes de verano queremos llegar a por lo menos dos ciudades más; posiblemente saldrán de entre Málaga, Sevilla, Bilbao y Zaragoza, y por su puesto consolidar nuestra presencia en las ciudades en las que estamos. Esperamos llegar para finales de junio, cuando termina el programa Plug  And Play Spain a unas 300-400 quedadas organizadas, y después de verano y antes de que termine el año superar las 2.000. Y en el nuevo año, en función de como vaya la expansión por España pensamos replicar el modelo a países en los que pensamos que puede funcionar: Portugal, Italia y países latinoamericanos.

¿Cómo os gustaría estar posicionados dentro de dos años?

Nuestra visión va más enfocada a corto plazo, queremos acabar con el aburrimiento, ofrecer una experiencia diferente y hacer más fácil la manera de encontrar nuevos amigos y disfrutar y conocer nuestro entorno. Nos levantamos todos los días con más ganas que nadie y nuestro objetivo es convertirnos en ese plan de referencia.

¿Qué opinión tenéis de la labor del Gobierno en materia de emprendedores en España?

Habiendo visto diferentes iniciativas que hay en otros países, sobre todo en el ecosistema emprendedor, la verdad es que en España  se están moviendo cosas desde el punto de vista gubernamental con ayudas fiscales, haciendo cada vez más fácil la creación de Pymes, dando acceso a líneas de financiación pública o dando beneficios fiscales a inversores privados  que co-inviertan con fondos públicos. Pero en mi opinión el incentivo a emprender no puede surgir de lo público, sí que puede ser un complemento pero, no puede ser el motor principal. Es el emprendedor el que tiene que querer crear algo suyo, tener una misión, construir algo que solucione un problema para los demás y estar motivado por el aspecto económico, que tenga idea de monetizar su negocio ya sea día a día o a 3-4 años vista. Los incentivos tienen que nacer de dentro y en ese sentido nosotros tenemos mucho que avanzar y aprender de nuestros hermanos mayores, EE.UU, Reino Unido o Alemania.

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