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Tecnológicos|Entrevista a los fundadores de Kibu Green
"El crowdfunding es una oportunidad estupenda para testar el interés sobre el producto y obtener financiación"
  • Su hito principal este año es cerrar la campaña con éxito y empezar a fabricar los moldes para el producto final
24/03/2017 |  Indra Kishinchand

Borja Uría de Aroca es técnico superior en administración de sistemas informáticos y estudio fotografía e iluminación, mientras que Román González es Diseñador de interiores e Infografista 3D. Especializado en modelado y postproducción. Además, es técnico Superior en Proyectos y dirección de obra y estudió un Máster en infoarquitectura 3D. Ambos son los socios de Kibu Green, startup española especializada en aplicar la tecnología del Internet de las Cosas (IoT) en el sector de la jardinería y que ha lanzado una campaña en Kickstarter para financiar la fabricación de KIVI, su nuevo invento. Se trata de una maceta inteligente, capaz de regar las plantas y cuidarlas cuando su dueño no está en casa. A través del móvil se puede comprobar el estado de los cultivos (flores, plantas u hortalizas) y recibir avisos sobre las necesidades de luz o humedad que puedan tener. Así, Kibu Green consigue que el usuario se implique en el cuidado de sus plantas, aprenda a cuidarlas y conozca nuevos trucos de jardinería.

A día de hoy, el producto no está lanzado al mercado, sino que se encuentran buscando financiación. Con respecto a la campaña de crowdfunding asegura: "Hemos empezado hace un par de semanas y esperamos reunir la cantidad necesaria para poder llevar a fabricación KIVI".

Kibu Green como compañía ha nacido este 2017.

Hasta el 9 de abril tenéis una campaña abierta en Kickstarter para lanzar KIVI, ¿por qué habéis optado por este método de financiación?

Decidimos apostar por el crowdfunding como primer paso para financiar nuestro proyecto y escogimos la plataforma Kickstarter por ser la más relevante a nivel internacional. Nos planteamos la campaña con dos objetivos: por un lado, dar a conocer el producto en todo el mundo y, por otro lado, utilizar la información generada en la campaña para hacer un estudio de mercado sobre el producto que nos permita entender mejor el perfil de consumidores que pueden estar interesados en KIVI. Sin duda, el crowdfunding es una oportunidad estupenda para testar el interés sobre el producto y, además, obtener la financiación que estamos buscando como startup.

¿Cómo funciona KIVI exactamente?

KIVI es una maceta que, gracias al Internet de las cosas (IoT), nos permite regar nuestras plantas y cuidar de ellas cuando no estamos cerca de ellas, por ejemplo, fuera de casa o desde la oficina. Dispone de sensores de humedad, temperatura y rayos UV y, gracias a ellos, a un algoritmo y a un potente software, KIVI sabe en todo momento qué cuidados necesita la planta.

Vuestra meta es de 50.000 euros, ¿cómo está evolucionando la participación de los mecenas?

A día de hoy contamos con más de 6.000€ a falta de más de 15 días para que finalice la campaña. El primer día logramos casi 3.000€ y desde el inicio de la campaña contamos con un flujo de nuevos patrocinadores día a día. Vemos, en cualquier caso, que la comunicación de la campaña y el contar con una importante red de contactos interesados en el producto es esencial para llegar al objetivo. En nuestro caso, estamos haciendo un gran esfuerzo por dar a conocer KIVI al mayor número de personas, en base a nuestras posibilidades.

¿De qué manera vais a invertir el dinero que recaudéis? ¿Cómo se distribuirá en las diferentes partes del proyecto?

Lo vamos a invertir en las partidas dedicadas a la fabricación, desarrollo final de la app, ensamblaje y la distribución de los KIVIS. Al ser un producto tecnológico es lógico pensar que casi todos los costes van destinados a la fabricación. En nuestro caso en torno al 65%-70% de la recaudación irá destinada a la partida de fabricación, que incluye la realización de los moldes, la inyección de plástico y la electrónica.

¿Cuál es el factor más importante a la hora de preparar una campaña de estas características?

Con la evolución de la campaña nos hemos dado cuenta de que es muy importante crear una comunidad previa que acoja tu producto y te aporte feedback en todo el ciclo de ideas, conceptualización, desarrollo y prototipado. Es importante que estén implicados y se sientan cómodos con tu producto, para que cuando llegue el día de lanzamiento, tu campaña sea respaldada y apoyada por esas personas que han estado ahí desde que tu proyecto era tan solo una idea en una libreta.

Habéis pasado más de dos años desarrollando y probando KIVI, ¿qué ventajas tiene cuidar las plantas desde el móvil?

Desde el principio detectamos una necesidad actual en la sociedad en lo que al cuidado de las plantas se refiere: pasamos muchas horas fuera de casa, tenemos poco tiempo libre, no tenemos muchos conocimientos previos sobre jardinería y rara es la vez que conseguimos que esa planta que nos han regalado sobreviva más de cinco días.

La principal ventaja es que el usuario que cuida sus plantas desde el móvil se siente más implicado y más concienciado de lo que supone tener una planta en casa, lo que le puede aportar si la cuida bien y de los beneficios de tener plantas en su entorno.

¿Quién es el público objetivo de KIVI?

Nuestro público objetivo son personas que residan principalmente en ciudades y lleven un ritmo de vida intenso. Tienen interés en las plantas pero no demasiado tiempo para darles todo el cuidado que requieren. Necesitan de alguien o algo que les ayude en este proceso. También son personas que quieren descubrir que tener plantas no es solo tener flores, sino que también pueden llegar a tener hortalizas y pequeñas frutas que después van a poder consumir en su hogar.

¿Por qué decidisteis introduciros en este sector mediante IoT?

Nuestro producto se basa en el Internet de las cosas para el desarrollo de un gran porcentaje de sus funcionalidades, sin duda el IoT permitía implementar todas estas opciones y hacer de KIVI un producto diferente e innovador nunca antes visto en el mercado. Por eso decidimos apostar por este concepto que permite unir personas (nuestros usuarios) y cosas (KIVI).

¿De qué manera creéis que evolucionará esta tecnología a lo largo de los años? ¿Es ya el presente en los hogares?

Desde nuestra perspectiva, el internet de las cosas ha llegado para quedarse. Cada vez son más los productos que implementan esta tecnología para facilitar nuestra vida diaria, y las previsiones dicen que para el año 2020 habrá cerca de 26 mil millones de objetos conectados a internet. Hoy ya es una realidad controlar la calefacción de casa desde nuestros teléfonos móviles o incluso preparar una taza de café con tan solo deslizar un dedo en nuestro Smartphone.

KIVI también riega a las plantas con la cantidad exacta de agua, ¿qué otros puntos certifican vuestro compromiso con el cuidado y respeto a la naturaleza?

Nuestro compromiso con el cuidado de la naturaleza es la base de KIVI, mantener y disfrutar de plantas sanas durante más tiempo. Como bien has dicho KIVI es eficiente con el uso del agua, pero también lo es con el uso de la energía, los materiales que se emplean en la fabricación (plásticos con gran durabilidad) y en el empaquetado, utilizando materiales reciclables y cartón procedentes de bosques certificados.

¿De qué modo puede la tecnología en general potenciar la responsabilidad ambiental?

La tecnología es un aliado fundamental en conseguir que los productos, y consecuentemente las empresas, sean cada vez más responsables en materia ambiental. Lo vemos todos los días en muy diferentes sectores que aplican criterios de eficiencia energética, consumo sostenible de materias primas, o que simplemente son capaces de adaptar su negocio teniendo en cuenta que el medio ambiente es un elemento que cada vez valoran más los consumidores.

¿Tenéis en mente desarrollar más productos? ¿Cuáles?

Sí, aunque ahora mismo estamos centrados en Kivi, por supuesto tenemos nuevas metas que queremos ir desarrollando en los próximos años. El siguiente paso sería llevar KIVI a otro nivel, pudiendo extrapolar la tecnología y el software desarrollado y llevarlo a las empresas.

Vuestra propuesta une tecnología, naturaleza y diseño; con respecto a este último punto, ¿qué materiales habéis utilizado? ¿Cómo surgió la forma y la estructura de la maceta? ¿Tenéis previsto incluir varios diseños de la misma?

Hemos utilizado plástico ABS en el caso de la versión más básica de KIVI, mientras que la edición KIVI Kickstarter está fabricada en KRION, una superficie sólida mineral similar a la piedra natural también conocido como Solid Surface.

Además de cerrar con éxito la campaña, ¿qué otras metas tenéis en 2017?

En principio nuestro hito principal es cerrar con éxito la campaña, y empezar a fabricar los moldes para tener producto final para todas las personas que nos han apoyado y poder entregar en noviembre de 2017. Además, queremos seguir buscando la financiación adecuada para dar continuidad al proyecto de la manera más exitosa posible.

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