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Tecnologicos|Entrevista a los fundadores de Two Good Neighbors

"No se puede entrar en el mundo social sin transparencia. Y eso ofrecemos nosotros: confianza, respeto, transparencia y proximidad"

  • El proyecto de 2GN comenzó a gestarse en Estados Unidos por necesidades personales de uno de los fundadores
  • Para los fundadores de la startup la economía social colaborativa es el futuro
19/02/2018 |  Indra Kishinchand

Two Good Neighbors (2GN) es una app gratuita que funciona como una plataforma de gestión de iniciativas sociales y solidarias producidas en el ámbito local. Nace con la intención de crear en los barrios un punto de intercambio de tareas remuneradas, tareas solidarias, micro-voluntariados, intercambio de habilidades, compra-venta de productos, actividades animalistas, etc. Para un vecino, es una agenda personal del barrio que le permite trabajar y ayudar en su entorno. Para entidades sin ánimo de lucro u otras asociaciones, constituye una herramienta que les permite auto-gestionarse, captar nuevos voluntarios o recaudar fondos mientras logran ofrecer a sus usuarios más autonomía, integración social real, independencia económica y una red de ayuda social en su propio entorno a través de la última tecnología.

Los fundadores de 2GN son Aitor Torres, Carlos Mas y Alba González. Tres profesionales mallorquines con ganas de cambiar el mundo. Aitor, creador de la idea original de 2GN, fue alumno del M.I.T y cuenta con experiencia en el mundo de la innovación y el marketing. Carlos Mas es alumni de Standford, experto en el campo de la tecnología y desarrollo de apps, mientras que Alba González, periodista, corresponsal de La Sexta en Baleares y asesora de comunicación social; es la tercera pieza del puzzle.

La idea nació en 2015 y, tras varios años de perfeccionamiento y desarrollo de la misma, la app se puso al abasto del público en marzo del 2017. Se encuentra disponible tanto para IOS como Android. En pocos meses, y sin posibilidad de inversión publicitaria, superó las 35.000 descargas y ya está presente en Baleares, Madrid y Valencia.

Pero, ¿cómo surgió exactamente? El proyecto emerge de la propia experiencia de Aitor. "Mi tío sufre una dependencia y he sido testigo de cómo mi madre se las veía y se las deseaba para cuidar de él, y a la vez, llevar una vida normal", explica Torres. A raíz de esta situación, se dio cuenta de la necesidad de crear la primera red social dedicada a los barrios y a las personas, uniendo los conceptos social, solidario y economía social colaborativa en una plataforma que permite realizar tareas entre vecinos, micro-voluntariados y participar en iniciativas solidarias en un mismo barrio virtual que fomenta los valores de comunidad y que, para ellos, "permite una gestión eficiente de nuestra parte vital más importante, la cotidiana, la que realizamos vinculados a nuestro vecindario".

La startup ha contado con el apoyo de ENISA, la institución pública de referencia de apoyo al emprendimiento en España del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que ofrece financiación alternativa a proyectos empresariales viables e innovadores de la pyme española, propiciando la diversificación de sus fuentes de financiación y prestando servicios de valor añadido más allá de la financiación.

¿Cómo ha sido vuestra experiencia en el emprendimiento social?

El corazón social del proyecto es el aspecto más agradecido. Cada pequeño hito conseguido nos llena de motivación para afrontar el reto siguiente. No es un mundo fácil. Sobre todo por dos puntos importantes: la desconfianza y la burocracia. Queremos facilitar todos esos trámites a los que se enfrentan instituciones y fundaciones a la hora de realizar cualquier tipo de gestión; y, para ello, es necesaria una trayectoria firme y segura. Hemos dotado de todo el material posible a las entidades interesadas y hemos respetados sus tiempos de actuación. Ha sido una experiencia enormemente positiva, sobre todo porque, al echar la vista atrás, no podemos sentirnos más orgullosos de superar ya las treinta asociaciones sin ánimo de lucro que se encuentran en 2GN. Y eso ha sido una cuestión de confianza y de fe. No puedes entrar en el mundo social sin transparencia. Y eso les hemos ofrecido: confianza, respeto, transparencia, proximidad, eficiencia, claridad. Queremos cambiar el mundo y queremos convertirnos en su herramienta de referencia. Compartimos valores con las fundaciones y conocemos muy de cerca sus necesidades.

¿Qué creéis que hace falta para potenciar más este tipo de iniciativas?

Modernizar sus sistemas. La mayoría de ellos se encuentra en un punto obsoleto y provocan que los tiempos de gestión se multipliquen por mil. Todo el tiempo que se invierte en procesos que podrían gestionarse de forma diferente, es tiempo que no se invierte en lo verdaderamente importante de las fundaciones: el objetivo por el cual trabajan. Por ello, 2GN nace con dos vías de uso: una para ser la herramienta de referencia en gestión de fundaciones e instituciones, y dos como herramienta de autonomía e integración para sus usuarios. Estos últimos a través de su perfil ofrecen sus habilidades y cuentan con una red de apoyo social en su barrio para recibir ayudas en tareas tanto específicas como cotidianas.

¿En qué consiste el concepto de microvoluntariado?

Creemos que la gestión de voluntarios y los índices de participación ciudadana es otro de los puntos débiles de fundaciones e instituciones. La mayoría de veces se rigen por una teoría de círculos concéntricos; es decir, siempre ayudan los mismos. Y lo hacen porque, o bien alguien de su propio entorno o bien ellos mismos, han vivido una situación parecida.

El porcentaje de personas que querrían ayudar y no saben cómo es infinitamente mayor al de las personas que acaban realizando esa acción en realidad. La mayoría no sabe a dónde acudir o no pueden comprometerse con un voluntariado de uno o varios días por semana. Por ello, el microvoluntariado permite realizar ese tipo de acciones solidarias en cualquier momento del día y en entidades diferentes. Un ejemplo: un vecino que no iba a hacer nada el sábado por la mañana y ve que en una ONG de su zona necesitan ayuda para descargar un camión, le apetece ir a echar una mano, responde a la tarea desde su móvil y va a echar una mano. También incluso a nivel particular (familias que solicitan algún tipo de ayuda: María, que tiene a su marido dependiente, le pide a un vecino que se quede con él para ella poder ir a una entrevista de trabajo). La posibilidad de realizar un microvoluntariado nos llegará a tiempo real y a nuestro smartphone, por lo que abre un nuevo abanico de participación a todas esas personas que querrían hacer algo y por falta de tiempo o desconocimiento no llegan a realizar nunca.

¿Por qué establecisteis los barrios como ámbito de actuación?

La crisis económica dejó en evidencia la fragilidad de las pequeñas economías: las familias, los comercios locales, las entidades sociales. Y son precisamente la interacción entre pequeñas economías las que mantienen vivo el sistema económico-social de una ciudad, y, de la misma forma, el de un país. Los barrios suponen el centro neurálgico de participación e interacción entre ciudadanos y la actividad en los mismos determina el potencial de cada zona. Reforzar a las pequeñas economías con una herramienta de gestión eficiente de sus movimientos, devuelve la actividad económico-social a los vecindarios. Y lo hace devolviéndoles también algo en lo que creer. Volver a creer en las personas y en lo que saben hacer. Luchar contra el descrédito social, político y económico que aumentó con la crisis para crear de nuevo un tejido social activo, cohesionado y eficiente.

La idea se gestó en Estado Unidos, ¿cómo la habéis implantado en España?

La idea nació en Estados Unidos, pero precisamente por ello no pretendíamos implantarla a través de ninguna multinacional, sino poniendo la tecnología que estábamos desarrollando al servicio de las personas que más necesitaban una herramienta como la nuestra. Sabemos que quizá hubiera sido más fácil encontrar la financiación suficiente en EEUU, pero los tres fundadores sentimos fuertes raíces con nuestra tierra y creíamos importante que 2GN naciera y se desarrollara en nuestro entorno para poder asumir y mejorar sus carencias a la hora de seguir contagiándola en el mundo entero.

¿Quiénes son los usuarios de 2GN? ¿Cómo han acogido la idea?

Cualquier persona de cualquier edad y perfil puede formar parte de 2GN. Descargársela es totalmente gratuito. Todo el mundo tiene una habilidad con la que puede ayudar a sus vecinos (sea algo específico como “jardinería” o cotidiano como “escuchar”). Todos necesitamos algo de todos. Estamos sorprendidos con la acogida. En un inicio pensábamos que funcionaría mejor en localidades pequeñas y que comenzaría a extenderse desde esos puntos pero nos sorprendió mucho como irrumpió en Madrid, por ejemplo. Ahí aprendimos que en cualquier gran ciudad, las personas siguen necesitando a las demás personas.

¿Cómo pueden inscribirse las ONGs o entidades sin ánimo de lucro? ¿Qué ventajas tiene para ellos vuestra herramienta?

Tan fácil como contactar con nosotros a través del correo electrónico info@2gnsocial.org.

Cualquier entidad puede obtener un perfil social y con él publicar en la app; gracias a eso, los vecinos verán siempre el nombre de la entidad a la que ayudan y esta podrá tanto pedir voluntarios como recaudar fondos, gestionar eventos, vender artículos solidarios, etc. Las ventajas son infinitas. Les permite ahorrar en tiempos de gestión de voluntariado (ya que pueden enviar la tarea directamente a todo su grupo de voluntarios) o ampliar la captación de los mismos (pueden enviar una tarea general para implicar a los ciudadanos de toda su zona). Cuentan con un nueva canal de difusión, apoyo y promoción de sus iniciativas y su presencia en el barrio es mucho más sólida y vinculante. Además, logran tener una visibilidad mayor, naturalizar las enfermedades, discapacidades y situaciones de exclusión y ofrecer además una herramienta de inserción extra para fomentar la autonomía e interacción con el barrio de sus usuarios.

¿Por qué decidisteis estableceros como una app de consumo colaborativo? ¿Qué beneficios le encontráis a esta tendencia?

Es la tendencia a seguir para el cambio de mundo que perseguimos. Hasta el momento, la economía ha sido controlada por tan solo unos cuantos, debido a la dificultad que supone conocer todos sus entresijos; pero gracias a la unión de la economía social colaborativa y la tecnología, podemos universalizar no solo la parte de trabajar por la economía, que esa ya está globalizada, sino también los beneficios de la misma.

Habéis recibido el apoyo de ENISA, ¿qué recomendaríais de esta entidad? ¿Cómo os ha ayudado?

El apoyo de ENISA ha sido fundamental para nosotros. Creemos que es una herramienta perfecta para aquellos que tienen una buena idea y no pueden compartirla por falta de financiación. Para nosotros, fue crucial. Imagina tener en las manos una herramienta para cambiar el mundo y no poder desarrollarla. El apoyo de ENISA nos llegó justo en el momento en el que necesitábamos darle dimensión de realidad al proyecto y eso nos hizo creer en él más que nunca y apostar por él al 100%.

¿Qué otros inversores han colaborado con vosotros? ¿Cómo afrontáis este aspecto de la empresa? ¿Qué recomendaríais a los emprendedores que empiezan ahora su trayectoria?

En estos momentos, tenemos una nueva ronda de inversión abierta para continuar creciendo. Para nosotros ha sido y sigue siendo crucial desarrollar el modelo de negocio después de desarrollar la plataforma. El único consejo que podemos lanzar desde aquí a otros emprendedores es creer en su proyecto con todas sus fuerzas y rodearse de personas que cuenten con dosis parecidas de pasión y conocimiento.

¿Cómo ayuda la tecnología a la conciencia social y la solidaridad? ¿Cómo vivís vosotros este cambio?

La tecnología nos permite, directamente, revolucionar el mundo de la solidaridad tal y como lo conocemos hoy en día. Nos permite darle más visibilidad que nunca y, a través de ella, construir nuevas herramientas que faciliten este tipo de iniciativas. En estos momentos, trabajamos con más de 35 entidades sin ánimo de lucro en Baleares, Madrid y Valencia. A través de la app recaudan fondos, gestionan su voluntariado, solicitan la ayuda de sus vecinos, ofrecen una herramienta alternativa a sus usuarios, etc. Por nuestra parte, desde la Fundación, promovemos puestos de trabajo para personas pertenecientes a algún colectivo vulnerable (violencia de género, exclusión social, dependencia, discapacidad, etc) y organizamos diversos eventos solidarios.

Revolucionamos el mundo de la solidaridad porque le ofrecemos múltiples colaboraciones al usuario, mientras que él usa la app para mejorar su calidad de vida, tanto a nivel económico, trabajando para sus vecinos, como a nivel emocional, echándoles una mano a ellos o a las entidades de su barrio. ¡Vamos a cambiar el mundo! ¡Y ese cambio ya ha empezado!

¿Qué objetivos os habéis marcado a medio largo plazo? ¿Tenéis pensado ampliar vuestro papel?

Queremos que 2GN llegue a cada barrio del mundo. Ese es nuestro objetivo. Hemos creado una herramienta que mejora la vida de las personas, revitaliza los barrios en los que viven y llena de alma las interacciones cotidianas entre vecinos. Sabemos que funciona y que es el momento de dar un paso adelante. Un paso adelante para mostrarnos al mundo. Ése es nuestro próximo objetivo. La app está traducida ya en numerosos idiomas y queremos llevar su uso a cada país; contactando con sus fundaciones y ofreciéndoles nuestro apoyo. Es algo que siempre tuvimos claro, puedes vivir en Nueva York o en Shanghay, pero al final, es tu barrio, tu vecindario, tu rincón; ese espacio que reservas para todo lo que te importa de verdad. Eso es 2GN.

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