
Corría el año 1996 cuando la compañía japonesa de juguetes Bandai lanzaba el Tamagotchi, una especie de llavero en forma de huevo en el cual habitaba una mascota virtual. El juguete se convirtió en todo un fenomeno social de masas, y lo que comenzó como una idea dirigida a niñas de 5 a 7 años acabó cautivando a mujeres y hombres de todas las edades y clases, vendiéndose en solo tres años más de 40 millones de unidades.
El Tamagotchi consistía en un animalito al que teníamos que atender y dispensar cuidados mientras velábamos por su sano crecimiento. Darle de comer, limpiarlo tras realizar sus necesidades o mantenerlo entretenido y feliz eran algunas de las obligaciones que teníamos como amos del animal. La pequeña mascota nacía, crecía e incluso moría y a través de ese proceso se generaba un sentimiento de cariño y responsabilidad hacia la criatura.
La idea original no tardo en ser copiada y las tiendas se vieron inundadas de imitaciones de Tamagotchis, mucho más baratas y que incluso incluían más opciones y tipos de animalitos como dinosaurios, perros, gatos o pajaros. Esto ayudó a extenderse más si cabe aun el fenómeno Tamagotchi.
Aunque han pasado más de diez años y pese a lo que pueda parecer el Tamagotchi ha seguido todo este tiempo entre nosotros. A lo largo de estos años y ya convertido en personaje ha sido protagonista de una serie de televisión y una película, han aparecido versiones del juguete con pantalla en color, con avanzadas opciones personalizables y hace poco tiempo inició su desembarcó como aplicación para dispositivos móviles.
