
El gobierno sirio ha emitido un comunicado en el que anuncia que el uso del dispositivo telefónico iPhone está prohibido en todo el territorio. Por consiguiente, se ha detenido la importación de estos dispositivos al país islámico así como su uso por la población civil. A partir de ahora, las fuerzas del orden tienen autoridad para requisar cualquier teléfono de este tipo que esté en posesión de un ciudadano. No obstante, la prohibición no se queda ahí, y además afirma que cualquier ciudadano extranjero que posea un iPhone y que se encuentre en el país puede ser acusado de espionaje. Sorprende que el veto no se ha hecho extensible a otros teléfonos con características similares, como móviles Android o Blackberry.
Siria se encuentra actualmente en una convulsa situación por las revueltas que se vienen sucediendo desde marzo de este año y que han costado la vida a casi 4.000 personas. Desde el inicio de dichas protestas, el gobierno sirio a tratado de silenciar este movimiento y al bloqueo a la prensa internacional ha unido severas restricciones en el tráfico de la información para tratar de ocultar la realidad del conflicto.
Aun así y pese a la dura represión, tanto Internet como las grabaciones hechas por ciudadanos con teléfonos móviles, han permitido superar el cerco informativo y hacer llegar imágenes y testimonios de la verdadera situación hasta la comunidad internacional. Es por eso que desde las autoridades se intenta atajar todo intento de denuncia de la violenta, coyuntura que experimenta la región.
En la actualidad, el teléfono móvil se ha convertido en un instrumento peligroso para aquellos que quieren controlar la libre circulación de la información. La facilidad para tomar imágenes discretamente con un dispositivo de este tipo ha hecho que escenas de violencia u opresión por parte de grupos organizados puedan darse a conocer con mayor facilidad y ser denunciados ante la opinión pública.



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