
Nicolas Sarkozy, el presidente de la Republica Francesa, ha anunciado que a partir de la primavera de 2012 será obligatoria la instalación de un alcoholímetro en los coches. La idea de un dispositivo que evite arrancar el vehiculo en caso de que el conductor presente síntomas de alcoholemia no es nueva, pero si es la primera vez que un gobierno hace una propuesta firme sobre el tema.
El anuncio ha venido en el marco de una conferencia que ha dado el presidente sobre seguridad vial, y donde se han dado a conocer las cifras de fallecidos en las carreteras francesas durante el último año y que ascienden a 4.000. Por ahora la declaración de Sarkozy no ha desvelado demasiado detalles, como si esta afectará a todos los vehículos o solo a los de nueva fabricación.
La medida ha sido acogida con escepticismo por la sociedad francesa, ya que se considera que será difícil de aplicar con garantías. Por ejemplo, cualquiera podría solicitar a una persona que no haya bebido que sople para arrancarle el coche y posteriormente ponerse el conductor que ha bebido al volante. O incluso ideas más ingeniosas, como un globo inflado con “aire limpio”.
Además, el gobierno francés también ha impuesto la obligatoriedad de presencia de alcoholímetros en todas las discotecas y salas de ocio nocturnos. Estos dispositivos deben estar a disposición de los clientes para que puedan medir su grado de alcoholemia y si se encuentran en facultades de conducir. El exceso del alcohol, al igual que en España, es una de las principales causas de accidentes en el país vecino.
