
Llamar por teléfono en Corea del Norte puede salir muy caro. La muerte del Presidente de la Comisión Nacional de Defensa y Secretario General del Partido de los Trabajadores, Kim Jong- Il, ha provocado que el país asiático declare 100 días de luto en su memoria. Pero este es un homenaje algo extraño. Su sucesor, Kim Jong-Un, ha decidido que las personas que utilicen el teléfono móvil durante este ‘homenaje’ sean condenadas a trabajos para la comunidad, en la mayoría de los casos, e incluso puedan llegar a la pena de muerte.
Este es un ejemplo más de la ‘dictadura del silencio’ que está implantado en el país asiático. Corea del Norte, totalmente opaco en cuanto a la gestión que rodea al régimen comunista, es un país poco proclive a la tecnología. De hecho, sólo el 5% de una población de 24 millones de personas tiene la oportunidad de poseer un teléfono móvil.
Es destacable que el régimen comunista permite a sus soldados que utilicen estos dispositivos para hablar con sus familias. El resto de las personas deben ‘andar con cuidado’. A pesar del gran uso que se le puede dar en el resto del mundo a la telefonía móvil (mensajería instantánea, navegación, videollamadas), en Corea del Norte la navegación web y la WAP está terminantemente prohibida.
De la misma forma, los precios de los terminales son prohibitivos para el conjunto general de la población, ya que rondan los 200 euros. Si la población tiene problemas para abastecer sus necesidades básicas (casi el 30% de la población afirma haber perdido algún familiar por inanición) se duda que tengan capacidad adquisitiva para comprarse un móvil.
