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12/10 09:01 | SOCIEDAD

¿No puedes independizarte? ¡Hazlo con un anciano!

La iniciativa promovida por La Caixa está siendo un éxito.
La iniciativa promovida por La Caixa está siendo un éxito.
La iniciativa promovida por La Caixa está siendo un éxito.
La experiencia de un anciano, el mejor de los motivos para convivir con ellos.
Muchos ancianos viven sólos y preferirían compartir.
G. Maldonado

Francisca, a sus 94 años, vive con la argentina Ruth, de 31, que prepara en Barcelona (España) un doctorado. Estas convivencias intergeneracionales son propiciadas por un programa social.

Desde hace once años, la Obra Social de "Caixa de Cataluña" promueve la convivencia solidaria y no lucrativa entre jóvenes y ancianos, dos generaciones distanciadas por el cambio en las estructuras familiares modernas, con la idea de que la gente joven pueda acercarse a la experiencia acumulada de sus mayores y de que la tercera edad se adapte a las nuevas realidades culturales y sociales.

Hace ya seis años que Francisca Jalencas comparte su coqueto piso del centro de Barcelona con estudiantes latinoamericanos, tras enterarse por una amiga de esta iniciativa, como otras 332 personas de la tercera edad en toda España, la mayoría residentes entre Barcelona y Madrid. "Primero vino Carlos, un chico mexicano muy agradable y estuvo tres años; luego apareció un compatriota suyo, César, con el que viví veinticuatro meses y ahora la niña, Ruth, con la que espero compartir mi vivienda hasta que termine sus estudios", nos comenta esta dicharachera mujer, por la que no pasan los años.

UN PSICÓLOGO, EL INTERMEDIARIO

Francisca comparte su vivienda porque sus cinco hijos están así más tranquilos y recibe una ayuda simbólica de cien euros mensuales por los gastos de luz, agua y gas, mientras que Ruth cobra una beca de 490 euros para la matrícula, aunque ambas tienen muy claro que el dinero no es lo más importante, sino "las ganas de compartir y de vivir en familia, no en un piso de estudiantes", asegura Ruth.

Tras decidir formar parte de este proyecto intergeneracional, las dos partes pasan por un psicólogo, que estudiará las afinidades de cada cual, su perfil psicológico y su carácter, para saber qué parejas son compatibles y cuáles no lo son. Luego, se firma un acuerdo marco, en el que las dos generaciones dejan claro que van a ser "compañeras de piso". Los ancianos/as, han de ser independientes y los/as estudiantes se comprometen a compartir charlas y compañía y a regresar al hogar a las diez de la noche, salvo un día y una noche a la semana, en que tienen fiesta.

Pero, dentro del acuerdo marco, hay pactos personales, como en el caso de Francisca y Ruth. "Yo me he comprometido a sacar su perro, a ponerle unas gotas en los ojos por la noche y a acompañarle los sábados a comprar la comida de la semana; de común acuerdo, vamos cada domingo a misa", asegura Ruth. Cada miembro de esta pareja se prepara su comida y cada una friega sus platos porque, que quede claro, este programa ayuda a ambas partes e intenta trasmitir valores, "pero ambos miembros de la pareja tiene que estar con un grado satisfactorio de salud mental y física".

Está claro que entre las parejas se genera una relación de amistad, que Francisca ha accedido a ver el fútbol televisivo con la argentina, aunque Ruth no acceda a contemplar los seriales mexicanos; que la anciana ha encontrado una grata y discreta compañía y que Ruth ha hallado, por fin, tranquilidad y una familia, harta ya de vivir en pisos de estudiantes.

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Comentarios

 
 

Me parece una excepcional medida temporal (y quie sabe si también perdurable) para muchas personas que de por sí sólos no pueden. Creo que para los tiempos que corren es algo que puede venir fenomenal.

Eso sí, los abuelos son muy suyos, habría que ver cada caso si vale la pena irse o quedarse con los padres...

 
 

He vivido varios meses con una señora mayor (93 añazos), a la que conocí por medio de un anuncio en un supermercado. Fue la única forma que encontré de irme de casa y de la desastrosa situación familiar en la que vivía. Y es una de las mejores experiencias que he vivido. De acuerdo, no podía subir amigos a casa, ni poner la lavadora cuando ella estaba en casa (le daba miedito) pero se aprende de ello. con tantos años, muchas cosas se aprenden. y estudiar la segunda república para selectividad, con la ayuda de alguien que la vivió... no tiene precio.

 
 

Siendo anciano ya no hace falta independizarse porque estás sólo...

 
 

Hombre no se, yo no tengo pasta porque sino ya lo estaba y mejor sólo que mal acompañado...

 
 

Yo me independizaria pero solo, no con mis abuelos... jajaja

 

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