
Tras un período vacacional junto a Megan Fox, pasé por Los Ángeles a visitar a mi viejo amigo Hank Moody, que, tras el éxito de su novela God Hate Us All, se encuentra en pleno apogeo profesional gracias a su papel protagonista en la serie de culto y éxito Californication.
Después de darle a mi perro, El Perro Sin Carra, unas suculentas salchichas, nos enfrascamos en una tertulia regada con vino rosado y ron tailandés. Siete horas más tarde, mirando cómo amanecía desde su desvencijado Porsche, me dijo: "Pol, los tres mayores focos de distracción frente a la escritura son la pornografía, el exceso de alcohol y el guitar hero."
