
No soy un perroflauta, ni un vagabundo, ni un borracho, ni un delincuente, ni un antisistema, ni un vago; soy español y exijo una democracia real YA. Pero pese a mi pasado turbio y yankie, hoy más que nunca me considero un español SIN FUTURO, SIN TRABAJO y SIN UN DURO.
Esta mañana me levanté de la cama sobreexcitado, emocionado y ansioso, tenía ganas de ver a la ganadora del Premio Cervantes, esa extraordinaria mujer: Ana María Matute. ¡Hoy es la gran noche, la noche de los libros!
Recuerdo que alguna vez mi gran amigo Pacino me dijo: "Pol, siempre que puedas utiliza la estrategia de la distracción." Y hoy, mientras algunos estarán de juerga gritando "Españolitos, españolitos", o entretenidos con sus manitas o su "piquetón", mientras otros hacen concursos de escupitajos, yo, tan ancho, me voy a dar un paseo bajo el sol de Madrid.
Lo de la fotografía es cosa bárbara. Y habla uno que es nulo dándole al disparador. Quizá por eso me parece tan bárbaro y apasionante. Tengo varios amigos fotógrafos, de hobby o de profesión, y les admiro mucho, más que nada porque son capaces de desempeñar con destreza un talento del que yo carezco.
Desde siempre me he llevado mejor con las mujeres que con los hombres. Con las mujeres, generalmente, encuentro puntos de unión en las conversaciones, comprendo bien sus emociones y reacciones, atino a despertar su humor.
Nunca se me han dado bien las relaciones, como nunca se me ha dado bien la vida. Al igual que la vida, las relaciones me han parecido raras, extrañas, improbables. Sé que en general la gente busca ansiosamente tener una relación y que esto es lo normal, pero a mí lo normal siempre me ha parecido muy raro. Seguramente, claro, el raro sea yo. Y no es que yo lo diga, es que lo dicen mis amigos, mis parientes y mi psicólogo.
Me reuní a tomar unas cervezas con un viejo amigo de la infancia que me había llamado angustiado y requería verme a la mayor brevedad posible. Quedamos en el sitio tal y cuando me personé allí le encontré sumido en un estado de nerviosismo alarmante.
Acabo de retornar de un roadtrip veraniego. Bien morenito, bien comidito, bien bebidito. Yuju. Temática costera a más no poder: Costa Brava, Costa Dorada y Costa del Sol. Yupi. Obsesión pueblerina a raudales: Cadaqués, Begur, Empuriabrava, Deltebre, Almassora, Corbalán, Albarracín, Tavernes, Cullera, Cirat. Yeah.
Miraflors ha estado a punto de morir. Sí. Qué susto. Os cuento por qué: el otro día iba con un amigo fotógrafo en coche por la A-3 (quiere hacer una exposición sobre todos los carteles que uno se encuentra en el trayecto Madrid-Benicarló… estos artistas…) cuando de cara nos encontramos con un camión que cortaba el carril derecho. Mi amigo, que era quien conducía, estuvo a punto de estamparnos contra él. Y así hubiera sido de no ser por mi grito de alerta.
¡Oh, no! ¿Pero es que Miraflors va a hablar de fútbol? No me lo puedo creer. ¡¿DE FÚTBOL?! Que no puede ser, no me lo creo. Que no, que es una trolaca. Miraflors y fútbol son palabras incompatibles. Pero si no tiene ni idea el tío, una vez preguntó si no se jugaba nunca sobre tierra batida, como en el tenis...

