
Acabo de retornar de un roadtrip veraniego. Bien morenito, bien comidito, bien bebidito. Yuju. Temática costera a más no poder: Costa Brava, Costa Dorada y Costa del Sol. Yupi. Obsesión pueblerina a raudales: Cadaqués, Begur, Empuriabrava, Deltebre, Almassora, Corbalán, Albarracín, Tavernes, Cullera, Cirat. Yeah.
Miraflors ha estado a punto de morir. Sí. Qué susto. Os cuento por qué: el otro día iba con un amigo fotógrafo en coche por la A-3 (quiere hacer una exposición sobre todos los carteles que uno se encuentra en el trayecto Madrid-Benicarló… estos artistas…) cuando de cara nos encontramos con un camión que cortaba el carril derecho. Mi amigo, que era quien conducía, estuvo a punto de estamparnos contra él. Y así hubiera sido de no ser por mi grito de alerta.
¡Oh, no! ¿Pero es que Miraflors va a hablar de fútbol? No me lo puedo creer. ¡¿DE FÚTBOL?! Que no puede ser, no me lo creo. Que no, que es una trolaca. Miraflors y fútbol son palabras incompatibles. Pero si no tiene ni idea el tío, una vez preguntó si no se jugaba nunca sobre tierra batida, como en el tenis...
Si hay algo que no hay que tomarse en broma, eso es el humor. Nunca. El humor es un tema muy serio. Y hablo de humor hablando de risa, de risa sana y abierta, extrovertida y compartida.
Tim Burton me llamó para preguntarme qué me había parecido su última película, Alicia en el país de las maravillas. Espantosa, le dije.Él se alegró mucho porque para Tim todo lo que sea tétrico, sombrío y espantoso es bueno, bonito y maravilloso.
Menuda racha. Sólo este año llevo ya seis bodas. Sí, seis, y estamos en junio. No quiero ni pensar lo que puede ocurrir cuando empiece la temporada alta de casamientos. De seguir así, me voy a pasar el año quitándome un traje de marinerito para embutirme en otro.
Voy a compartir con vosotros una fábula que hace no mucho compartieron conmigo:
"Se produce una terrible inundación y un hombre de impetuosa fe religiosa queda atrapado por la fuertes corrientes de agua. Cuando le llega a la cintura, aparecen los bomberos con su potente camión. Se detienen y uno de los bomberos le dice al hombre religioso que suba al camión para salvarse. El hombre religioso, sin embargo, le responde: soy un buen hombre además de un hombre de fe, así que le agradezco mucho su oferta pero prosiga su camino, estoy seguro de que dios acudirá en mi rescate.
Me lo han repetido hasta la saciedad: Pol, tus posts son demasiado largos, son un tochaco de texto mareante, no se los va a leer ni dios. Y probablemente tengan razón. Y aquéllos que realmente os los tragáis hasta el punto y final, os doy las muy sinceras gracias. Sé que no es fácil.
Pero qué le voy a hacer, no lo puedo evitar. Rajo por los codos. Y en persona, aún más. Soy de ésos que siempre se quedan con la frase a medias; no porque la gente no me escuche, sino porque la gente se cansa de escucharme.
La memoria tiene diarrea. Me explico: hace no mucho estuve recorriendo el país en coche con Tarantino sin rumbo definido, parando en pueblecitos, cogiendo carreteras secundarias, durmiendo en albergues. Un road trip a la española con la intención de ayudar a Mr. Kill Bill a encontrar localizaciones para su próximo film.
Mayo está a la vuelta de la esquina. Otra vez. Y otra vez que, si este tiempo loco y anarquista lo permite, la ropa de invierno se irá a hibernar al altillo mientras que la de verano campará a sus anchas dejando al descubierto esos pedazos de fisionomía tuya tan atractivos y sugerentes.
El susto llega cuando vas a probarte las bermudas cagadas del año pasado y resulta que éste se ciñen a tus nalgas haciéndoles el abrazo del oso marcándote, y perdónenme ustedes la vulgaridad, hasta los pelánganos del viaducto de Miergovia.

