Pol Balboa
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Nadie es inmune a la locomotora del tiempo. Cuando era pequeño jugaba al tenis, daba clases de natación, tocaba el piano, pintaba cómics, me encantaban las matemáticas, tenía un gran don para los juegos de cartas, cantaba de puta madre y actuaba que te cagas. O sea, que cabía la posibilidad de que pudiese ganar Roland Garros, batir el récord del mundo de los 100 metros mariposa, interpretar la novena de Beethoven delante de la Reina de Inglaterra, crear a los sucesores de Mortadelo y Filemón, desbancar a Pitágoras, alzarme ganador en el Taj Majal, vender más discos que el defenestrado Jacko o tener una estantería a rebosar de Oscars. Por qué no. Pero un día que estás en el bar de la esquina comiéndote un bocata de calamares empapado en un quinto de mahou y mirando de reojo el televisor, un potente escalofrío se hunde un tu pecho y te parte el alma en dos. Y ese escalofrío se llama Rafa Nadal. Porque Rafa Nadal equivale a un chaval de 20 años que sí ha ganado Roland Garros. Y en ese momento, con medio calamar pegado en la mejilla, tienes el siguiente pensamiento universal: "coño, pero si es más joven que yo...". Los posteriores 2 ó 3 minutos los pasas angustiado haciendo cálculos mentales, sumas y restas de semanas, meses y años tratando de averiguar cuánto tiempo te costaría ponerte lo suficientemente en forma como para ganar, al menos, el torneo municipal. Finalmente deduces que a lo que único que aspiras a ganar es a la wii, así que te tragas el bocata de calamares casi sin masticar y sales del bar asqueado. Sin embargo, pocas cosas hay más duras que dar por perdido un sueño, sobre todo porque darlo por perdido implica dejar de soñarlo, y cuanto menos soñamos más vemos el mundo tal y como es, severo y granítico. Conclusión: en un alarde de superación personal te apuntas al gimnasio de tu barrio. Tras hacer de tripas corazón para soportar el bochorno de ser propietario de un cuerpo de espantapájaros ante la mirada sarcástica de Hulkhóganes capaces de mascar vigas como quien mastica un cacahuete, te colocas sobre la cinta de correr y el monitor de turno te dice: media hora, pero no te pases, es tu primer día. ¿Media hora? Eso está chupado, media hora es un capítulo de los Simpsons, hombre, es una partida al Tetris, lo que tarda uno en bajar a comprar el pan. Y así de confiado te encasquetas los auriculares, te pones la banda sonora de Rocky, le das al start y arrancas. Suenan las trompetas. La música crece. Vuelas sobre la cinta. Chananaaaaaá, chananaaaaaaá, chananaaaaaaá, chananaaaaaaá, chanchán chananá nananá-nananá-nananá-nanananaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá. Vamos que puedes, vamos que eres una bestia, un superhombre, imparable, Sansón, Hércules, vamos Rocky vamos, sí, sí, sí. Se acaba la canción y te duelen las rodillas, te tiemblan los brazos, ves borroso. Miras el cronómetro. Han pasado 2 minutos y 48 segundos. Media hora más tarde te bajas de la cinta; en vez de cara, tienes un rábano. El monitor se acerca sonriente y te pregunta qué tal. Bi-respiración-en-respiración-, no-respiración-ha-respiración-si-respiración-do-respiración-pa-respiración-ra-respiración-tan-respiración-to-respiración-, mascullas. Seguidamente, te arrastras penosamente hasta la zona de aparatos y te pasas 45 minutos levantando barras, poleas y mancuernas con tu mejor cara de estreñido. Cuando crees que la tortura ha terminado, el monitor te dice: bueno, ahora te tumbas y haces 200 abdominales. 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, tu cuerpo entra en shock, te conviertes en la niña del Exorcista, te pones verde, echas espuma por la boca, hasta que poco a poco te dejan de dar espasmos y te quedas tirado en el suelo como una colilla durante 15 minutos. Pero lo peor de todo está por llegar: vas a salir por la puerta y el monitor te dice: hasta mañana. ¿Hasta mañana? ¡¿HASTA MAÑANA?! Hay formas más rápidas e indoloras de morir, por dios. Contra todo pronóstico, a medida que avanzan las horas te vas sintiendo mejor. Más relajado, más energético, más vital. Y al día siguiente, sobreponiéndote a las agujetas, vuelves a plantarte en el gimnasio. Y al siguiente, y al siguiente, y al siguiente. Y cada vez que puedes, lo sacas a relucir en tus conversaciones: -¿Vamos a ver el partido del Atleti? -Por supuesto, que estoy con espíritu deportivo. Es que no sé si lo sabes, pero me he apuntado al gimnasio, es una maravilla, me siento como un toro, oye. O: -Le he multado porque iba a 170 por la Castellana. -Verá, señor agente, es por el gimnasio ¿sabe?, estoy empleándome a fondo en la máquina de gemelos y claro, no controlo la fuerza cuando piso el acelerador. O: -¿Aceptas a Teresa como tu legítima esposa? -Sí, acepto. Acepto con todas mis fuerzas, que son muchas, porque me he apuntado al gimnasio y estoy ahí dale que te pego como un vikingo. Pasado el primer mes, además de haber desinflado las lorzas y estar más tonificado, te sientes positivo y jovial. ¿Por qué? Porque te lo estás currando. Porque el valor que otorgamos a las cosas reside en el esfuerzo invertido para conseguirlas. Se suele decir que se quiere lo que no se tiene; quizá sea porque no tener algo implica la necesidad de batallar por ello. Es una pena que nuestra nuestra voluntad guerrera por conquistar un cuerpo escultural y una salud de hierro se desvanezca a los dos meses en el 98% de los casos. Retornas al bocata de calamares y al quinto de mahou, y cuando te preguntan "¿sigues yendo al gimnasio?" tú respondes "claro, claro", que en realidad significa "lo que sigo es pagándolo, pero pisarlo lo piso menos que un convento". Estadísticamente probado. |



PrejuicioEnviado por Anónimo el Jue, 02/04/2010 - 20:08.
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La verdad es que cuando vi esto en Facebook pensé "otra cosa más? tanto que ver, tanto que oir, etc", pero hoy, ni idea por qué, me lo leí, y vi el clipcito... buenísimo! una delicia de humor. suerte.
Joder Pol, ya te has vuelto aEnviado por Anónimo el Mié, 02/03/2010 - 21:59.
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Joder Pol, ya te has vuelto a romper las gafas!
La próxima vez los escalones mejor de uno en uno..
Rocky pooEnviado por Anónimo el Mié, 02/03/2010 - 21:12.
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bueniiiisiiimo cachito de miel, uno de los finales mas grandes de Pol a mi gusto BRAVO!!!
Gaucho del Futuro
Q bueno verte...Enviado por Anónimo el Mié, 02/03/2010 - 21:10.
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...en forma! Q bueno verte!!!