
En los últimos días, hemos asistido a un acontecimiento que no debería dejar indiferente a nadie en Europa. Francia pretende expulsar a las minorías gitanas ruamanas de sus fronteras. Frente a ello, se ha posicionado en contra la Unión Europea. La Comisaria Reding entiende que ello equivaldría a volver a la situación anterior a la II Guerra Mundial. ¿A qué se refiere la Comisaria con ésta afirmación?.
Para responder a ésta pregunta hay que partir del debate que está en el fondo del problema: ¿puede un Estado decidir por medio de sus órganos algo contrario a los derechos humanos? De otro modo ¿existe en la justicia un límite a la ley? En los años treinta y cuarenta del siglo XX una gran parte de europeos entendieron que sí, y fruto de esa concepción fue el régimen nazi y sus leyes. A eso se refiere la Comisaria cuándo recuerda la situación europea anterior a la II Guerra Mundial. Sin embargo, ya por entonces muchas personas consideraron que hay una Ley Natural por encima de la Ley dictada por los Estados. Si la Ley de un Estado se opone a la Ley Natural, es injusta y merece el reproche de la comunidad. Esa Ley Natural se concretiza en el respeto a la dignidad de la persona (nuestra Constitución la entiende como el fundamento de los Derechos fundamentales, que proclama en su Artículo 10 como inherentes, es decir, previos a la Ley). Si una Ley va contra la dignidad de la persona, se reputa injusta. La II Guerra Mundial fue considerada por los juristas europeos como la manifestación clara de la derrota de la idea según al cual una Ley es justa por el hecho de haber sido dictada por un poder legítimo (idea denominada positivismo). El resultado del nazismo permitió ver que pueden existir Leyes injustas. Frente a ello se produjo una Guerra. En la misma salió derrotado el Reich. Con posterioridad, se procuró por grandes hombres europeístas construir un espacio de libertad donde las aberraciones generadas por un poder cuyas leyes no asumían el límite de la Ley Natural no se volviesen a producir. Desde esa idea (llamada iusnaturalismo) nació la UE y por esa idea de respeto a la persona como bien anterior a la Ley se considera que la decisión de Francia no cabe en la UE.
Así pues, de las palabras de la Comisaria se desprende que las Leyes pueden ser injustas y por ello no caber en la UE. O lo que es lo mismo: en la UE se deben respetar los Derechos humanos y se considera injusta toda Ley que los vulnere. Éste es el porqué del posicionamiento contrario a la decisión de Francia.
A la vista de éste posicionamiento y su porqué, cabe hacerse algunas preguntas: ¿es la decisión de Francia la única Ley injusta vigente en Europa?, ¿acaso no existen otros supuesto aberrantes de vulneración de los derechos humanos en las leyes que permiten el aborto o la eutanasia o limitan ciertas libertades?, en caso de existir ¿no debería haberse pronunciado la UE también sobre ellos en contra en vez de impulsarlos?, y si los impulsa ¿cómo es posible que se extrañen y escandalicen de que en un corriente de positivismo jurídico se produzcan éstas manifestaciones tan claramente positivistas?.
Es evidente que en Europa hay demasiadas manifestaciones de Ley injusta. Tras varios años de positivismo, lo de Francia no es más que un eslabón más de la cadena. Por ello, debemos celebrar que la UE se acuerde de que esto es contrario al iusnaturalismo que inspiraba la construcción europea. Ahora bien, si de verdad se quiere una Europa con dignidad de la persona, habría que pensar en denunciar también los eslabones anteriores de la cadena positivista. De lo contrario, lo de Francia irá seguido de muchas otras Leyes injustas que continuarán minando la ya herida construcción de la Europa de los derechos y ello acabará por producir lamentables consecuencias para la paz, que fue el objetivo que persiguieron los padres de la unión al construir un Derecho Europeo donde la dignidad de la persona es anterior al Estado y es la que determina si sus Leyes son justas o injustas.
