
Así lo ha asegurado este martes el director general de Tráfico, Pere Navarro, que ha precisado que este incremento se producirá hasta alcanzar un número de puntos de control.
Asimismo, ha señalado que "el incremento" en el número de radares que controlan la velocidad de los conductores en las carreteras "ha de hacerse poco a poco" y "no puede ser un crecimiento ilimitado", asegura Pere Navarro.
Por lo que abogó por poner un tope relacionado con los kilómetros de carreteras, tal y como se está debatiendo en otros países europeos.
"Nos gusta el mensaje de que, en un momento dado, si quieres más radares vas a tener que quitarlos de un sitio para ponerlos en otro", subrayó.
Actualmente, hay 521 puntos de control fijos en las carreteras, por los que van rotando 281 radares. El objetivo inicial de Tráfico era alcanzar los 2.000 radares fijos y móviles para 2012, según señaló el director en varias ocasiones el año pasado.
Asimismo, Navarro señaló que se siente "cómodo" con que haya un radar "en una recta de una autovía", porque la función de los puntos de control es precisamente que "las velocidades se cumplan".
En este sentido, insistió en que "no pasa nada" porque haya un radar en una recta "para que la gente se acuerde de que la velocidad máxima es 120 kilómetros por hora". Igualmente, señaló que "la única solución al problema de la velocidad son los radares".

