
Los efectos del alcohol sobre el organismo humano son de sobra conocidos. El alcohol produce una ‘depresión’ no selectiva del sistema nervioso central; deteriora la función psicomotora, la percepción sensorial (vista y oído), modifica el comportamiento de la persona, etc. En relación con la conducción de vehículos, sus efectos pueden clasificarse en tres grandes grupos:
Efectos psicomotoros y capacidades del conductor
Está perfectamente demostrado que el alcohol deteriora marcadamente la función psicomotora y la capacidad para conducir con seguridad. Quizás uno de los efectos más importantes, es que el alcohol produce un descenso del nivel de activación, con lo que aumenta el tiempo de reacción, es decir, el tiempo que tarda la persona, después de percibir plenamente las sensaciones y/o recibir información, en decidir qué debe hacer y cuándo actuar.
Asimismo, el alcohol produce importantes efectos sobre la coordinación bimanual, deteriorándola, y sobre la atención y la resistencia a la monotonía. En relación con este último aspecto, la atención es un factor decisivo, ya se trate de atención concentrada (referida a un solo objeto), o difusa (que se distribuye simultáneamente en rapidísima sucesión entre numerosos objetos).
Además, se altera la capacidad para juzgar la velocidad, la distancia y la situación relativa del vehículo, así como la capacidad para seguir una trayectoria o hacer frente a una situación inesperada. Los efectos del alcohol, al aumentar el tiempo de reacción, deteriorar la coordinación motora, alterar el procesamiento de la información, disminuir la atención y resistencia a la monotonía, etc., disminuye marcadamente la capacidad para conducir con seguridad e incrementa el riesgo de accidente.
Efectos sobre la visión:
El alcohol produce importantes efectos sobre la visión. La acomodación y la capacidad para seguir objetos con la vista se deterioran, incluso con niveles bajos de alcohol en sangre. Bajo los efectos del alcohol el campo visual se reduce, se altera la visión periférica y se retrasa la recuperación de la vista después de la exposición al deslumbramiento. Además altera la capacidad de distinción entre los sonidos, y todo ello influye sobre la conducción.
Efectos sobre el comportamiento y la conducta:
El alcohol produce un efecto de “sobrevaloración” que unido al marcado deterioro de las funciones cognitivas y psicofísicas, de lo que muchas veces el conductor no es consciente, induce frecuentemente una sensación subjetivo de mayor seguridad en uno mismo, lo que ocasiona un mayor riesgo de accidente. Por otra parte, el alcohol puede alterar la conducta-comportamiento, y bajo sus efectos no son infrecuentes las reacciones de euforia, agresividad, conductas temerarias, etc.
En la siguiente tabla se presentan los principales efectos del alcohol sobre la conducción de vehículos y su relación con el nivel de alcohol en sangre o alcoholemia: a concentraciones de alcohol en sangre más elevadas, mayor deterioro sobre la capacidad para conducir con seguridad.
El análisis de los datos permite también incidir en la idea de por qué se ha establecido un límite máximo a partir del cual no está permitido conducir. Además, es preciso señalar al alumnado que incluso por debajo del límite legal, el alcohol ya produce efectos negativos sobre la conducción de vehículos, y que en algunos países la tasa o límite legal es aún menor (es también cierto que existen países en los que la tasa permitida es mayor).
| INICIO DE LA ZONA DE RIESGO | De O.3 a 0.5 g/l • Excitación emocional • Disminución de la agudeza mental y de la capacidad de juicio • Relajación y sensación de bienestar • Deterioro de los movimientos oculares | |
| ZONA DE ALARMA | De 0.5 a 0.8 g/l • Aumento del tiempo de reacción • Alteraciones en los reflejos • Comienzo de perturbación motriz • Euforia en el conductor, distensión y falsa sensación de bienestar • Tendencia a la inhibición emocional • Comienzo de la impulsividad y agresión al volante | |
| CONDUCCIÓN PELIGROSA | De 0.8 a 1.5 g/l • Estado de embriaguez importante • Reflejos muy perturbados y retraso en las respuestas • Pérdida del control preciso de los movimientos • Problemas serios de coordinación • Dificultades de concentración de la vista • Disminución notable de la vigilancia y percepción del riesgo | |
| CONDUCCIÓN ALTAMENTE PELIGROSA | De 1.5 a 2.5 g/l • Embriaguez muy importante y notable confusión mental • Cambios de conducta imprevisibles: agitación psicomotriz • Fuertes perturbaciones psicosensoriales • Vista doble y actitud titubeante | |
| CONDUCCIÓN IMPOSIBLE | Más de 3 g/l • Embriaguez profunda • Inconsciencia • Abolición de los reflejos, parálisis e hipotermia • Coma • Puede producirse la muerte. |

