
Las fallas infantiles, que esta mañana han aparecido "plantadas" en calles y plazas de Valencia, han iniciado los días grandes de estas fiestas con sus relatos de corte histórico, la defensa del medio ambiente, los viajes y juegos, sin olvidar las referencias al mundo mágico de hadas, príncipes y dragones.
A las 08.00 horas, las 380 fallas infantiles de la ciudad, que este año han costado 2,06 millones de euros, ya estaban dispuestas a pasar la inspección del jurado, que esta tarde hará público el fallo que establece qué monumentos son los mejores en cada una de las secciones.
La temáticas de las fallas infantiles de la sección especial, las de mayor presupuesto de Valencia (con cantidades que oscilan entre los 20.000 y 54.000 euros), es muy variada, aunque este año predominan los planteamientos didácticos (historia, naturaleza-medio ambiente, música, educación o juegos), en detrimento de los omnipresentes cuentos de fábulas y relatos mágicos, que quedan para las secciones inferiores.
El buen tiempo, con días soleados y temperaturas por encima de los 20 grados, han propiciado la llegada de decenas de miles de turistas, que llenan las calles y plazas para vivir los entresijos de esta fiesta que aúna la sátira política y social de los monumentos con la alegría de la música de los pasacalles, el ruido acompasado de la pirotecnia y el bullicio de las verbenas nocturnas.
Tras la irrupción de las fallas infantiles, esta noche el protagonismo es para la "plantà" de los monumentos grandes. Previamente, los integrantes de la comisión se reunirán en una cena a base de productos típicos (longanizas y morcillas con habas fritas, lomo con tomate frito o bacalao y pimientos asados).
Los falleros y falleras, vestidos el uniforme de trabajo (vaqueros y blusón), ayudarán después al artista a terminar de plantar la falla, limpiar el entorno y colocar el césped de adorno, para que el monumento pueda ser visitado por el público y el jurado a partir de las ocho de la mañana
