
En general, no me gustan los impuestos. Es decir, no me gusta pagarlos.
Sin embargo, sí me gusta analizarlos y creo que hay mucho que estudiar en los movimientos tributarios que se han producido en los últimos días en diversas comunidades autónomas, y que si no me equivoco, se seguirán produciendo.
Parece que al fin se ha iniciado una competencia fiscal en España, y creo que puede ser el principio de que surja una verdadera responsabilidad tributaria. Los ciudadanos tienen que empezar a ser conscientes de que los bienes públicos cuestan dinero, que los políticos deciden por ellos un nivel de gasto y que a nosotros solo nos queda pagarlo. Y que cada cuatro años (y a veces, algo antes), nos toca pronunciarnos sobre diferentes propuestas.
Porque esa es otra. Parece que al fin hay propuestas diferentes. Quedan atrás años en los que la sobreabundancia apoyada en el déficit exterior permitía competir en gasto bajando impuestos, dar más y más a cambio de nada, ya fueran mandatarios de uno u otro signo. Ahora las comunidades socialistas han decidido subir los impuestos y las populares se resisten; hay dos maneras de encarar un problema, y podremos elegir.
Yo entiendo que si un profesional gana en Baleares más de 100.000 euros decida mudarse a otro sitio para pagar menos, que si alguien quiere invertir en una casa lo haga en Galicia antes que en Extremadura para pagar un 3% inferior de impuesto, o que si alguien va al supermercado en Andalucía y tiene que pagar 10 céntimos por cada bolsa de plástico… pues este tendrá que aguantarse, pero a lo mejor le cabrea un poco. Y eso también es decidir, lo que han llamado votar por los pies, qué menos que vivir donde yo quiera. Y la diferencia puede estar en miles de euros al final de año, oigan.
Al final tendremos que ver cuál de las dos propuestas es más acertada, dentro de algunos meses o años. Pero la teoría económica es muy obvia, y yo también creo que lo tengo claro. Cuando salgo a cenar fuera, me gusta más cuándo yo elijo en qué me gasto el dinero que cuando lo pongo por adelantado obligado y me ponen un plato que no me gusta. Y encima la velada casi siempre se hace aburrida.
José María Gentil Girón
Inspector de Hacienda
Dependencia Regional de Gestión Tributaria
Delegación Especial de la AEAT en Islas Baleares

