
Sirviéndose del género de folletín y propagandístico, Malditos bastardos, dirigida por Quentin Tarantino, nos propone una visión muy friki y a la vez irónicamente real de la II Guerra Mundial. Te contamos las tres razones por la que nos encantó.
Brad Pitt
Comandados por un inmenso Brad Pitt, el reparto de ‘Malditos Bastardos' es una de las claves de éste spaguetti western ambientado en la Segunda Guerra Mundial. El guaperas de Hollywood da vida al teniente Aldo Raine, que organiza a un grupo de soldados judíos para tomar represalias contra objetivos nazis. "Es maravilloso. Hace tiempo que queríamos trabajar juntos y fue el guión perfecto. Sinceramente, no pensé en nadie más para el papel", reconoce Quentin Tarantino. Después de Snatch y Quemar antes de leer, Pitt se doctora como comediante en ‘Malditos Bastardos'.
Diane Krueger en el papel de agente secreta que trabaja para los aliados y Daniel Brühl, como héroe de guerra convertido en estrella de cine, son los pesos pesados del cine alemán que aparecen en el filme, pero mención aparte merece el papel del coronel de las SS, Hans Landa, interpretado por el desconocido actor austríaco Christoph Waltz. "Nada más empezar la prueba de casting, Quentin y yo nos miramos", recuerda el productor Lawrence Bender. "Leí en su mirada, y él leyó en la mía, que era él". Se dice que el personaje de Vincent Vega (John Travolta) en Pulp Fiction es el mejor personaje creado por Tarantino. Puede que el público cambie de opinión a partir hoy, cuando conozcan al genial e hipócrita Hans Landa.
El guión
Violencia hay y explícita. Pero no esperes cuerpos despedazados ni cabezas rodando. Estructurado en cinco capítulos, lo sorprendente del guión es la perfección con que personajes reales se mezclan con personajes ficticios en una realidad alternativa. "Todo se resume en la primera línea del guión: ‘Érase una vez en la Francia ocupada por los nazis'. Es un cuento de hadas, pero al estilo de Quentin", explica Greg Nicotero, maquillador de efectos especiales del filme. Y ¡ojo! a pesar de que la película tiene dos horas y media de metraje, se te pasa como si fueran quince. La tensión del filme es parecida a la de una caída libre desde las nuevas torres de la Castellana. Pura adrenalina.
Tarantino
Para toda una generación, Quentin Tarantino (Tennessee, 1963) más que un director de cine, es un icono cultural. Su rostro imposible, una especie de caricatura de rasgos diabólicos, ojos pequeños y sonrisa esquinada, es el símbolo del cine independiente de Estados Unidos. Desde que en 1992 Reservoir Dogs lo elevara a la categoría de mito han sido decenas sus imitadores aunque ninguno ha alcanzado su talento. Con 'Malditos Bastardos', Tarantino demuestra una vez más que es un director imprescindible en la historia del cine. Cuando le preguntaron en la pasada edición del Festival de Cannes, qué fue lo que más le gustó de su nueva película, respondió lo siguiente: "La idea de que la fuerza del cine sirva para luchar contra los nazis, y no me refiero metafóricamente, sino de verdad". Lo dicho, genio y figura.



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