
El penúltimo puesto de España en el festival de Eurovisión no ha achantado a la incombustible Soraya. Ella lo tiene claro, su fracaso es un castigo a España por no retransmitir la segunda semifinal en la que le tocaba votar.
Según señalo, "Europa se enfado y empezaron con represalias", en este sentido, indico que le han informado de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) va a tomar medidas contra Televisión Española por no haber retransmitido dicha semifinal.
Soraya se siente por ello frustrada y declara "TVE y yo hemos trabajado muy duro y nunca pensamos que fuéramos a quedar tan atrás", no obstante mantiene la cabeza alta y afirma: "Me quedo a pesar de todo con buen sabor de boca, me siento orgullosa de mi actuación, al bajar del escenario nos creíamos vencedores".
Y es que la actuación, a pesar de los problemas técnicos que tuvieron con la realización rusa, fue sobre ruedas. "Por los pasillos la gente se nos tiraba encima" explicó Arnelas, que definió al ganador noruego como "un niño mono que vende mucho con su violín", aunque no le quitó mérito por haber compuesto su canción.



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