
¿Qué pensaría si queda con alguién para hablar de su último trabajo y la persona en cuestión se pasa toda la cita dibujando un extraño elfo con un dardo en la cabeza? Una de dos, o que el entrevistado es un maleducado al que le importa un huevo lo que le preguntes, o que se trata de uno de los pocos hombres sobre la tierra capaz de hacer dos cosas a la vez.
Seamos benévolos y concedámosle el beneficio de la duda. Excéntrico y ausente, pero ¡qué coño! al fin y al cabo hablamos de Mel Gibson. El actor y director estuvo ayer en Madrid presentando 'Al límite', y charló con El Referente, sobre su vuelta como actor a la gran pantalla tras ocho años de ausencia.
"Sentí que quería volver a ejercitar mi músculo interpretativo. Quería volver a estar delante de las cámaras. Me pareció una tragedia interesante", comenta el actor, quien da vida a un detective de homicidios de Boston al que le toca resolver un caso demasiado personal.
La violencia, eje sobre el que se vertebran la mayoría de sus filmes con mejor o peor fortuna, también es explícita en la cinta que dirige Martin Campbell. Cuando le preguntamos al respecto, el actor apuntó con bala. "La película es de Martin Campbell y sí es gráfica pero tampoco creo que sea tan violenta. Es su película y hace lo que quiere con ella, pero si pensamos en películas donde se mata con un bate de béisbol y no se quita la cámara en ningún momento, pienso que es bastante mas violento", afirma Gibson en clara alusión a los 'bastardos' de Tarantino.
Ocho años de trabajo
Su vuelta no significa que haya estado parado todo este tiempo. Gibson ha aprovechado para "leer, escribir guiones, producir, dirigir, incluso escribir un cuento para niños". "Todo esto me ha convertido en una persona menos indulgente. Las cosas no son tan importantes, si no sales a la primera tampoco pasa nada", explica.
Tampoco ha permanecido ajeno a los avances de la industria cinematográfica y aunque todavía no ha visto 'Avatar', admite captar el eco que está produciendo la cinta de James Cameron. "Lo intenté dos veces pero fue imposible conseguir dos butacas juntas y me tuve que marchar. Voy a tener que llamar a James Cameron, que es vecino mío, y decirle que me invite a verla. Sin haberla visto, he notado su impacto, ha causado un cambio de paradigma. Creo que nos tendremos que acostumbrar al 3-D", aseguró sin desvelar si hará uso de su tecnología para el filme que prepara sobre los vikingos.
Así es Mel Gibson, un enigma con alma de chef. Y es que si de él dependiera y tuviera que empezar de nuevo, "no sería actor sino cocinero". Y nosotros se lo perdonamos todo, los dibujos, su pasotismo y su desidia a la hora de dar una entrevista. El protagonista de Mad Max se tiene bien ganado el respeto... profesional.



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