
El escritor catalán Juan Marsé ha recibido hoy el máximo galardón de las letras en lengua española, el Premio Cervantes. Durante su intervención, destacó la riqueza que genera la diversidad lingüística, y habló sobre su infancia y los recuerdos que conserva de la guerra.
El galardón fue entregado por el rey Juan Carlos, como es habitual, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, y el discurso pronunciado por el catalán estuvo muy ligado a la actualidad, con pequeños toques a la literatura clásica y el mundo del cine.
Sin duda, el eje principal del discurso fue la diversidad lingüística de nuestro país, y en concreto, de Cataluña. "Soy un catalán que escribe en lengua castellana, nunca vi en eso nada anormal. Hay sin embargo quien piensa que se trata de una anomalía, y un desacuerdo entre lo que soy y represento y lo que debiera haber sido y representado", afirmó el escritor.
Lo cierto es que escuchando las palabras del catalán, todos deberíamos hacer un ejercicio de reflexión y afirmar cuando escuchamos estas palabras, porque no muchos países de este mundo tienen la suerte de contar con varios idiomas entre sus fronteras, y con una diversidad cultural de la talla de España.
Así lo ve Marsé, que alegó durante su discurso que "la dualidad cultural y lingüística de Cataluña, que tanto preocupa, y que en mi opinión nos enriquece a todos, yo la he vivido desde que tengo uso de razón, en la calle y en mi propia casa, con la familia y con los amigos, y la sigo viviendo".
Este "aprendiz de escritor", tal y como se definió, recordó los estragos de la guerra en España, y mencionó la purga de libros que su padre, que había estado preso por "rojo, separatista y republicano", se vio obligado a llevar a cabo. "Recuerdo muy bien la fogata en medio del pequeño y sombrío jardín, los libros abriéndose al calor como flores rojas, las páginas desprendidas arrugándose y bailando sobre la cresta de las llamas", comentó Marsé.
El escritor dedicó buena parte de su discurso al mundo del cine y en la influencia que tuvo en su persona. "La facultad de embaucar, de fraguar ilusiones mediante imágenes, arraigó con el gusto por la lectura desde el primer momento, y, con el tiempo, pude celebrar las películas de John Ford, de Rossellini o de Mizoguchi, por ejemplo, con la misma o parecida intensidad que muchas novelas.
Marsé agradeció la entrega de este galardón, y en especial se centró en todos aquellos que le otorgaron su apoyo y su confianza en todos estos años. Amigos, escritores y personas allegadas tuvieron su sitio en el discurso del escritor, aunque dedicó una mención especial a Carmen Balcells, su "agente literaria de toda la vida".

