
En la orilla del mar había un negrito que lloraba por tener muy corto el pito,
En la otra orilla uno grandote lloraba por tener muy grande el cipote,
¡Ay qué pena, qué desdicha! Que ninguno está contento con su picha.
No, no es la canción del verano, al menos de éste, pero sí lo fue de hace unos cuantos años. Pilar Garrido nos transporta en su libro, 'La posguerra vista por una particular (y su marido)' (Edit. Planeta), al Madrid que quedó tras la Guerra Civil.
Pilar no está sola, ya que como dice el título del libro, también la acompaña su marido con sus dibujos, Forges, uno de los ilustradores más reconocidos de nuestro país.
El Referente estuvo con ellos en la presentación de este viaje literario por los recuerdos de una dura época vista a través de los ojos de una niña. La iglesia, el hambre e incluso las nuevas tecnologías son algunos de los temas que sus autores han tratado en las páginas de este libro, y sobre los cuales les hemos preguntado.
¿Estás listo para embarcarte en este viaje?, pues sigue leyendo y difruta.
- ¿Cómo fue la posguerra para una particular?
Pilar: Como está contada, no muy alegre porque no había muchas alegrías, había una tristeza subsumida por la muerte de mis padres. Mis hermanos y yo nos quedamos con mis tíos, y había un trasfondo de tristeza en mi casa, no digo que fuera generalizado. Aún así había momentos gratos.
- Ya que estamos en un ambiente literario, ¿qué leíais vosotros en aquella época?
Pilar: Yo era muy joven, estaba estudiando y no teníamos el poder adquisitivo como para comprar muchos libros, era una cosa bastante trabajosa.
Íbamos mucho a tiendas de cambio para hacernos con libros antiguos. Yo leí a Turgueniev con 11 años escondida detrás de unos somieres porque estaban los pintores en casa y estaba todo levantado, así que me escondí allí para leerlo, porque por supuesto nunca me lo hubieran dejado leer.
Forges: A mí ese libro me pilló mi padre leyéndolo y me dijo: "a lo mejor hay algún otro libro que te vendría mejor ahora", pero no me lo quitó.
En la portada del libro se puede ver una biblioteca pública que había en el Retiro, y la cantidad de libros que había no llegaba nunca a 40, entonces había un señor, al que llamábamos el cuatrimotor, no sé por qué, y que llegabas allí, te daba un libro y no te podías mover de allí, y entonces siempre había muchísima gente allí parada leyendo, ese era el gran acercamiento al libro.
- ¿Hay algún recuerdo que destaque sobre el resto?
Pilar: No tengo algo muy marcado, que recuerde con más cariño. Alguien me ha preguntado que si tengo nostalgia, y la verdad es que ninguna, jamás volvería a aquella época, por nada.
Una cosa muy importante en este país fue la llegada de la televisión. La tv ha sido una parte importante de la transformación de lo que éramos a lo que somos. Pero creo que es casi un movimiento mundial. La tv es importantísima para que la gente cambie.
Forges: Yo es que creo que la tv fue lo que hizo que la gente de los pueblos y de las ciudades no se diferenciaran. Cuando yo era pequeñito yo sabía cuando otro niño era de pueblo por la forma de vestir, por cómo se comportaba...y la tv lo que hizo fue poner a todo el mundo en un mismo plano de conocimiento, ahora diríamos de tendencias, que queda más moderno.
- ¿Internet hoy es como la televisión antes?, ¿qué visión tenéis de la red?
Pilar: Yo internet lo contemplo poco. Soy tan antigua que...pero bueno, tengo mis e-mails, mi correo, me escriben y yo escribo y todo eso, pero a mí no me dice mucho porque las veces que he querido entrar en un chat era una cosa tan lamentable que he apagado y me he ido.
Y eso que constantemente me aparecen mensajes y me quieren meter en e chat, pero yo lo que he visto en un chat era muy aburrido. Los blogs me gustan más, entro de vez en cuando en alguno
Forges: Yo creo que Internet, así como la tv fue la gran explosión del ser humano colectivo e individual, Internet tiene el inconveniente de que es el gran barco del anónimo. Hay muchas personas que usan Internet, y de hecho lo están usando, para vengarse. Bien utilizado es maravilloso.
- ¿Qué ilustración, de todas las del libro, crees que es más característica de esa época?
Forges: De todo lo que he dibujado, lo más característico yo creo que puede ser este sol de la portada, que es gris. Porque de aquella época no recordamos color, pero literalmente, era todo gris, todo eran colores muy sobrios, yo no me acuerdo de nada de colorines.
- ¿Fue el hambre una constante en la época?
Pilar: El hambre recorre todo el libro porque pasamos muchísima hambre. Nadie ha hecho una mejor representación gráfica del hambre de la posguerra en Madrid como Escobar, en el que Carpanta sale bostezando con una tela de araña en la boca.
El hambre en Madrid era una constante. Tuvimos racionamiento del pan, por ejemplo, hasta el año 52. Si había dinero podías comprar en el extraperlo, pero si no lo había te tenías que conformar con el racionamiento, y era muy racionado, y en mi casa éramos muchos.
Mis tías eran vascas, de muy buen apetito, y mis hermanos estaban en una edad muy mala.
Forges: Yo tenía una prima que estaba enferma y sólo podía comer merluza, con la consecuente ruina para la familia. Entonces a la hora de cenar nos poníamos todos alrededor de mi prima, porque ella no se comía la piel de la merluza, y esperábamos a que terminase para lanzarnos a por las pieles que no se había comido.
Hay otra ilustración sobre este tema que, son datos que la gente no se da cuenta, pero nosotros lo recordamos muy bien de pequeñitos, y son aquellos bocadillos de los bares. Los ponían como si dentro tuviesen muchísimas lonchas de jamón, que sobresalían y todo, y en realidad lo que pasaba es que sólo había una loncha, que era la que ponían sobresaliendo.
- ¿Qué recuerdos perduran de la Iglesia?
Pilar: Si que podemos ser una generación castrada, aunque también hay que dejarse castrar un poquito, pero sí. Era una época severa, muy cerrada. Yo me admiro cuando voy ahora a una comunión o una boda y veo a las jovencitas con minifalda, tirantes, escote...y los sacerdotes no dicen nada.
A mí, todavía hoy, no se me ocurre entrar en una iglesia con escote porque, primero considero que no es un sitio para llevar escote, creo que para cada sitio hay que ir vestido de una forma adecuada.
¿Cómo nos ha marcado?, a algunos no les ha dejado pensar más y siguen sin ver nada más allá de la iglesia y otra gran parte ha llegado más bien a un ateísmo. Claro, ahora se ponen en duda cosas que nos han dicho que antes no se ponían en duda.
Forges: Tú ibas por ejemplo a inscribirte en un colegio y tenías que acreditar si eras mayor de 16 años y un certificado negativo de antecedentes penales en el cuál el policía de la comisaría correspondiente, pero además, tenías que llevar un certificado del párroco de tu parroquia diciendo que eras una persona moralmente intachable.
También he de decir que esta especie de prepotencia absoluta de poder total de la iglesia estaba también mitigada en parte porque había gente dentro de la iglesia espectacular a la hora de ayudar a la gente. Este es un libro verdadero y así lo contamos. De hecho ni yo ni mis amigos hemos tenido nunca menor idea de casos de pederastia en nuestro entorno.



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