
Las quince victorias consecutivas que acumulaba el Madrid, el jugar a domicilio y el ver al Barça por encima en la clasificación, no han servido de nada y el Barcelona, una vez más, ha logrado sacar los tres puntos del Bernabéu. Un campo que comienza a convertirse en terreno de juego talismán para hombres como Messi o Xavi, ambos determinantes a lo largo de todo el partido.
La crónica se planteaba favorable para los blancos, el campo a reventar, la afición mostrando su apoyo y sobretodo el fallo de Víctor Valdés. El portero del Barça cometió nada más comenzar el encuentro uno de los errores más graves de toda la noche cediendo el balón a Di María en una zona muy peligrosa del área. El argentino lo vio claro y puso un balón de gol a las botas de Benzemá. El francés sentenció y logró anotar el gol más rápido que la historia de los clásicos ha visto. El segundo 24 con el gol de Karim hizo vibrar al Bernabéu y temblar a los blaugranas.
El partido se perfilaba intenso desde el inicio y el gol de Benzemá ponía al Real Madrid en clara situación de superioridad. El partido acababa de comenzar y todavía había muchos minutos por delante. Los de Guardiola comenzaron a hacer gala de intensidad, posesión y juego de toque. Hacen lo que mejor saben hacer, jugar al fútbol y conseguir que los rivales acaben desesperados. El Real Madrid también supo aguantar la presión, seguir concentrado y firmar varios remates, todos sin demasiada fortuna. Al filo del descanso Alexis, tras un pase sensacional de Messi, puso en el marcador el empate. Así son los clásicos, trepidantes, emocionantes e inesperados.
La segunda parte fue un recital culé. Cristiano Ronaldo, desaparecido a lo largo de todo el encuentro, no pudo plantar cara a un Messi pletórico y audaz. Siempre secundado por Iniesta o Xavi, que leen el fútbol como nadie, el crack argentino creó la jugada del segundo gol. Los locales no estaban metidos en el partido y la falta de creación y de ideas en el centro del campo no hacía creer en el milagro. Ni eso, ni el escaso acierto de cara al remate. Un Madrid descontrolado se dejó llevar una vez más por el juego de equipo que presentan los de Pep.
El 1-3 llegó de la cabeza de Fábregas. El catalán se estrenó en el Bernabéu con su nueva elástica y sentenció así un partido donde el Madrid lo seguía intentado, pero con escasa fortuna. La entrada de Higuaín tampoco ayudó a los locales y no pudo marcar ni ayudar al equipo el día de su 24 cumpleaños.
El Barcelona se ha mostrado claramente superior y se ha llevado los tres puntos del Bernabéu y la moral bien reforzada. Ahora se posicionan primeros en la clasificación, pero con un partido más que los de Mourinho. Los Clásicos son así de intensos y de arriesgados. Varias acciones han podido cambiar las tornas del encuentro, pero el fútbol es así. Influyen las decisiones arbitrales, la táctica, la jugada y por supuesto la fortuna. Un emocionante partido a la altura de las expectativas. En estos encuentros es donde se miden y se reconocen a los jugadores más completos. y hoy el Bernabéu lo ha vivido.

