
Leiva está de estreno, pero esta vez sale solo frente al escenario. El ‘ex Pereza’ quiere abrirse al mundo con un disco hecho a su antojo: ‘Diciembre’. Lo más íntimo y personal de Leiva, desgranado en 13 canciones en un álbum que se estrena el 21 de febrero. Este madrileño ha reservado un hueco a El Referente para hablar de su último trabajo musical.
‘Diciembre’ es tu primer disco en solitario. ¿Cómo te lo planteas? ¿Vértigo?
No bueno, el vértigo, la incertidumbre y la posibilidad de fracaso es lo que me seduce, lo que me hace sentir vivo y con lo que me dan ganas de salir a tocar. Todas esas cosas que están como colgando me producen muchas ganas.
¿Qué fue lo que te impulsó a lanzarte en solitario? ¿Cómo fue ese momento?
Bueno, no ha sido una cosa mía. Rubén y yo queríamos hacer un disco corto de Pereza y cuando nos juntamos para ver las canciones que teníamos, había cuarenta. Para hacer una criba y hacer un disco corto iba a ser como muy sangriento todo, entonces dijimos: “Vamos a parar, vamos a darle vida a esas canciones y vamos a investigar, que no pasa nada y lo retomaremos en otro momento”.
Respirar un poco por separado…
Sí, sí, claro. Manejar los tiempos también…
¿Por qué has elegido ‘Diciembre’ como título del disco?
El disco se empezó a gestar en diciembre de 2010, empecé a componerlo, y lo terminé en diciembre de 2011, justo en un año. Ha sido un invierno especialmente largo para mí, y me pareció bonito llamarlo así. Quería llamarlo ‘Invierno’, pero al final creo que ‘Diciembre’ me gusta más.
¿Qué muestras en ‘Diciembre’ que no hayas mostrado antes con Pereza?
No lo sé. Hombre, es el disco que más representa. Es el disco donde he hecho todo lo que quería hacer, cómo lo quería hacer y cuándo lo quería hacer. En Pereza también, pero éramos dos y se mezclaban dos identidades y dos personalidades. En este disco solo soy yo, y es todo lo que quería contar, de la manera que lo quería contar, y poniéndole el traje musical que me apetecía. Creo que es el disco que más me representa ahora mismo.
¿En qué te has basado a la hora de idear el disco, los ritmos, las letras…?
Bueno, el archivo musical del que siempre tiro es el mismo. No sé, mis referencias a Bob Dylan y George Harrison no me las puedo quitar. Y a nivel de textos, estoy contando el vértigo, el miedo que te da cuando paras de una gira y estás un año un poco desubicado. El disco está hablando un poco de todas esas preguntas que lanzas al aire.
¿Todas las canciones hablan de ti?
Sí, aunque bueno, no de mí. En algunas canciones intento no hablar de mí, pero siempre acabo contando algo mío aunque no quiera.
Del disco, ¿cuál es la canción con la que más te identificas personalmente?
No lo sé, es que cada una está retratando un momento, pero una canción especial para mí es ‘Vis a Vis’, seguro.
Cantas desde dentro, en un directo tuyo se ve que la fuerza te sale del interior…
Sí, bueno yo de alguna manera no soy un buen cantante. Quiero decir: hay gente que tiene un instrumento aquí muy potente. Yo lo que hago es defender mis canciones, por lo tanto me agarro a la pasión, no a la técnica porque no la tengo. Canto desde las tripas y desde la pasión, no sé hacerlo de otra manera.
José Miguel Conejo, el mote de Leiva te viene porque tenías la misma forma de jugar que el futbolista Leivinha. ¿Cómo fue…un poco por eso de ‘si no puedes con ello, únete?
Era muy pequeñín, tenía seis o siete años. Yo era muy chiquitito, bueno… sigo siéndolo, muy flaco, muy pequeño y con el pelo rizado rubio muy largo, y había un jugador brasileño que se llamaba Leivinha y mi entrenador me dijo: “Eres igual que Leivinha”. Y me quedé con Leivinha. De ahí se ha acortado a Leiva, pero no es que me gustara o no, es que al día siguiente me llamaba Leiva todo el mundo.
No te quedaba otra… ¿no?
Sí, me gusta, tampoco me disgusta, es lo que hay. Ni me lo planteo.
¿Prefieres que te llamen por tu nombre de pila?
No sé. Miguel me llaman mis hermanos, mi madre, mi hermana, yo que sé, mis colegas y la gente muy cercana.
¿José no te llama nadie?
No, no. José no me han llamado en mi puta vida.
¿No te gusta?
No sé… Aparece en mi DNI, pero no lo he oído nunca, ni en el cole. Me es un poco ajeno.
Personalmente, ¿en qué has cambiado desde Malahierba, tu primer grupo?
Bueno, muchas cosas. Para empezar, he hecho de toda esa ilusión que tenía y de todo ese sueño un oficio, pero mantengo intacta la ilusión. Sí han cambiado las cosas en el sentido de que he aprendido mucho y ahora manejo la ilusión pero con un poquito más de experiencia. Pero vamos, que la ilusión sigue siendo la misma o más.
Para que la gente conozca un poco más a Leiva, ¿cómo te definirías?
Soy un tío inquieto y asustadizo (risas).
¿Asustadizo, por qué?
Bueno, soy un tío muy aprensivo, con mucho miedo a las enfermedades y creo que me voy a morir dos veces al día (risas). Soy un tío muy inquieto, muy pasional y muy visceral, pero muy aprensivo.
Bueno…mejor, más precavido…¿Próximos proyectos? En abril empiezas la gira por España, pero una vez que la termines, ¿cuál será tu siguiente paso?
Pues me voy a Argentina de gira también cuando termine en España. En Argentina hay como un público que me encanta y hay un feedback muy bonito ahí. Me voy a Argentina y, nada, girar aquí, girar en Argentina, volver aquí, volver a tocar y voy a hacer gira eléctrica y también acústica a la vez. Conciertos acústicos en teatros: ese es el proyecto.
¿Y cuando irás a Argentina?
En abril voy a ir diez días a hacer promoción, y a tocar voy en el verano de Argentina, que es cuando termina nuestro verano aquí, octubre.
En vuestros conciertos se ve muchísima energía. ¿Qué sientes cuando estás sobre un escenario?
Bueno, supongo que hay un punto de plenitud. Esto que estamos haciendo, entrevistas y todo es solo una excusa para salir a tocar. Al fin y al cabo, encima del escenario, no sé, me encuentro, es el único sitio donde me encuentro bien y donde no me hago preguntas, y me digo: “Aquí tengo que estar”. No hay ningún sitio donde me encuentre más a gusto que tocando en un escenario.

