
La investigación sobre la muerte de Amy Winehouse ha sido considerada nula por la falta de cualificación profesional de la asistente del forense. Suzzane Greenaway no cumplía con la experiencia mínima requerida por el sistema judicial británico de cinco años de experiencia, según ha admitido Andrew Scott Reid,su marido y el máximo responsable del caso.
Suzanne Greenaway determinó que la 'Billie Holiday de Candem' había muerto por una sobredosis de alcohol en la sangre (416 miligramos por decilitro), después de que fuese encontrada muerta en su cama por un guardia de seguridad el pasado 23 de julio. Un detective atestiguó que había tres botellas de vodka vacías en la habitación y era de dominio público que Amy llevaba varios años intentando vencer su adicción a las drogas y el alcohol.
Reid declara que está seguro de que las pesquisas se llevaron a cabo de forma correcta aunque es partidario de reabrir la investigación para más fiabilidad. El responsable del caso se ha disculpado con las familias por las molestias y ha declarado que abrirá únicamente los casos que las familias quieran. Los padres de la artista confesaron su “perplejidad” ante la noticia y declaran que “es muy molesto tener que pasar esto otra vez. Esperemos que se resuelva pronto”, según declaró su padre, Mitch Winehouse al diario 'The Sun'.
La polémica de la última componente de la conocida como 'generación de los 27' ronda en torno al posible consumo de drogas por parte de la diva del 'soul'. Lo que si que es cierto es que, ocurriera como ocurriera, su trágico fin le hizo equipararse al resto de artistas y cantantes englobados en esa maldición.
El primer informe forense que los órganos vitales estaban en buen estado a pesar de la gran cantidad de alcohol que había consumido la cantante. No obstante, serán los tribunales británicos los que determinen la necesidad de abrir el caso según lo que estipule la familia.

