Calocando: "Desde lo más profundo hasta lo más fiestero"
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Música. Entrevista

Calocando: "Desde lo más profundo hasta lo más fiestero"

Calocando nos presentan 'La Taha'.
Calocando nos presentan 'La Taha'.
0Wilma Lorenzo - 01-03-2012

Así son Calocando. Capaces de pasar de un extremo a otro y hacerlo de forma natural y sencilla. Con el flamenco como hilo conductor, en sus canciones confluyen rock, pop, jazz... y en definitiva el bagaje y experiencia de todos sus integrantes. Ofrecen una alternativa en la escena musical actual y son unos supervivientes en un momento complicado para la música, más aún cuando se trata de una apuesta arriesgada como la suya.

El pasado mes de junio presentaron su segundo trabajo, ‘La Taha’, producido por el propio grupo y muestra de  una evolución clara de la banda respecto al primer disco. Este viernes actúan en la sala Costello en Madrid. El Referente ha podido hablar con Samuel y Jorge, y descubrir el por qué y el cómo de la música de Calocando.

 Ya que no he encontrado ningún sitio en el que os definan claramente, ¿cómo os definiríais vosotros?

JORGE: Si nadie lo ha hecho, será por algo, ¿no?

SAMUEL: Nosotros no hacemos música con el objetivo de poner una definición, pero si tenemos que decir algo, lo que normalmente da la personalidad a un grupo – aunque se trata siempre de un cúmulo de muchas cosas – es la voz. En ese caso se puede decir que tiene un deje al flamenco. Aunque la base sin embargo es principalmente rock o pop. Pero realmente no creo que exista una definición.

En vuestro caso, ¿qué aportáis a Calocando?, ¿cuál es vuestro bagaje musical?

SAMUEL: El mío es mayoritariamente el flamenco.

JORGE: El mío también. Yo empecé a tocar música por el flamenco, pero sí es verdad que a raíz de tocar con más gente fui conociendo más música y me han llegado influencias de muchos lados. Después del flamenco el rock americano típico de cuando eres chavalín: Janis Joplin, Jimmy Hendrix, Led Zeppelin, The Black Crowes...Luego fui conociendo un poco más, grupos más actuales – todo lo que se desarrolló en la década pasada – sobre todo británicos e irlandeses. Ahora llevo una época que estoy escuchando sonidos más latinoamericanos.

¿Hay algún estilo que no tendría cabida en esta fusión?

SAMUEL: A priori no, aunque nunca nos lo hemos preguntado.

JORGE: Hombre, yo haciendo bachata no me veo (risas) pero nunca se sabe.

LOS INICIOS DE CALOCANDO

Calocando surge siendo algo diferente desde el principio: bajista, batería y cantante.

SAMUEL: Sí, esa fue la primera reunión pero desde el principio teníamos claro que había que completar con percusión y guitarra. Después, a la hora de ponernos a componer y a grabar los temas del primer disco, fuimos tirando de amistades y se fueron incorporando sobre todo personas, más que músicos.

JORGE: Para la grabación cogimos colaboraciones. El primer disco fue lo que fue. No había mucho filtro y grabamos tres o cuatro canciones para completar y conseguir conciertos. Ir a las salas diciendo “tengo una banda con un disco”. Al final de tres o cuatro hicimos doce canciones, y eran canciones muy desnudas – los dos discos los hemos producido nosotros – las escuchabas y te planteabas la posibilidad de meter una trompeta, un piano... Las canciones te pedían cosas y nosotros llevamos amigos – como Gorka y Marchu – que después se quedaron.

¿Vais cubriendo necesidades en cierto modo?

SAMUEL: Sí, surgió de forma natural. El tema pedía algo y llamabas a una persona para que te ayudara. A esa persona le gustaba el proyecto y además cuadraba en él y se quedaba. Pero también existe la figura de gente que ha colaborado y no se ha quedado. En Calocando caben muchas cosas pero a veces no cabemos todos.

¿Qué papel tiene cada uno en el grupo?

SAMUEL: En la labor creativa participamos todos. Hay gente que participa más en letras, otros más en música, otros en arreglos... cada uno en aquello que es su fuerte.

JORGE: A veces las canciones surgen de una improvisación en el local, como ocurrió con ‘Ay Dolores’. Puede ocurrir que metes un ritmo y a partir de ahí evolucionas, o que viene alguien con una idea, una estrofa o la canción entera... Siempre se necesita un germen a partir del que todos tiremos del hilo para sacar matices, arreglos, letras, composición de estructura de canción...

¿Cómo se toman decisiones entre ocho?

JORGE: Realmente cuando alguien ve clara una cosa, la expone y si funciona se queda. No somos mucho de pelearnos. Lo que sí se hace es probar todas las ideas que hay, algo que a veces es muy cansado (risas), pero verdaderamente la música cuando estás en una banda sale fácil porque estás con gente con la que tienes cierta sintonía, tanto en lo musical como en lo personal. Eso es lo que hemos vivido nosotros, no hay muchas discrepancias, se van probando las cosas y lo que mejor suena, todos somos conscientes de ello y se queda.

SAMUEL: Sí es verdad que trabajamos un poco por la canción. La canción es lo que tiene que prevalecer y tratamos que quede lo más compacta y mejor posible.

¿Qué tenéis todos en común?

JORGE: Yo creo que lo que hace que Calocando funcione es que no nos parecemos en nada. Hay convivencia, respeto entre unos y otros, pero realmente coges a Gorka y a Gerardo.... y son bastante diferentes.

SAMUEL: Y probablemente sean los que más se parecen... Cada uno venimos de una historia, pero el punto en común es lo que ha dicho Jorge: somos gente que nos respetamos y hay una buena relación de convivencia.

‘LA TAHA’

Hablando de vuestro segundo disco,  ya han pasado unos meses desde el lanzamiento, ¿cuál es el balance?

SAMUEL: Bastante positivo. Después de superar una serie de circunstancias difíciles yo creo que el balance es muy bueno. El primer contacto con el público fue en la sala Sol en junio y la sala se llenó un jueves. Era una prueba para nosotros y salió bien. Luego han ido surgiendo eventos puntuales estos meses que nos ha gustado mucho hacer y que han funcionado muy bien. El concierto en el Conde Duque también funcionó muy bien, los conciertos en salas pequeñas, un festival en Medina... La aceptación está siendo muy buena y nos está sorprendiendo. Luego, el tema de haber hecho todo el trabajo nosotros – grabación, composición, producción y distribución – hace que veamos cómo funciona la historia. Va camino a superar al primer disco lo cual es buena señal, porque significa que vamos hacia arriba, por el buen camino.

¿Cómo es asumir todo ese proceso?

JORGE: Viene a ser lo que se llama supervivencia (risas). Hubo un punto en el que sentimos que con el disco pasado ya habíamos dado todos los conciertos que podíamos dar, se vendieron un montón de maquetas por la web y en conciertos, pero parecía que no iba a dar más de sí. Además iban saliendo canciones nueva cuando nos juntábamos en el local. Lo que nos apetecía era dar forma a esas canciones para poderlas tocar en conciertos. Decidimos cerrar una serie de  canciones – en las que se trabajó mucho guitarra y voz – y antes de grabarlas llevarlas a los conciertos para ver cómo funcionaban y seleccionar bien qué canciones de todo el repertorio queríamos grabar. Cuando vimos qué canciones funcionaban nos lanzamos a grabar. ¿Qué pasa?, que hay que echar números, ver posibilidades... y al final te lo tienes que grabar tú. Como ya lo hicimos con el primero habíamos aprendido un montón de cosas, así que era un reto mayor porque teníamos que superarnos. Nos tiramos a la piscina, lo fuimos grabando por pistas y lo llevamos a Sonobox a mezclar. Después a tocar en directo, hacer promoción del disco y disfrutar de él.

Entonces recurrir a la autoproducción es una cuestión de necesidad absolutamente

SAMUEL: No había otra posibilidad, pero lo vivimos como algo ilusionante y como un trabajo. También te llena más y te abre el camino a tomar tus decisiones, dedicarle más tiempo...

JORGE: La situación perfecta de cualquier músico nunca es grabarse él mismo. Es supervivencia. Supongo que poco a poco la gente irá reflexionando y viendo que cada vez los discos pierden más calidad, no salen tantos discos... porque es algo cada vez más insostenible para una banda. Cuando empiezas partes con – 6.000 euros. Lo suples con las ganas de tocarlo en directo, ni si quiera con intención de recuperar la inversión.

¿En qué habéis evolucionado respecto a vuestro primer trabajo?

SAMUEL: Yo creo que hemos evolucionado respecto a todo: formación, concepto, sonido..

¿A qué os referís con “concepto”?

JORGE: El primer disco era “lo que había”, no hubo filtro. Este disco está mucho más meditado, teníamos muchos más temas y seleccionamos los que más nos gustaban. Definimos el concepto de música que queremos hacer no como “vamos a hacer esto” sino más bien “no vamos a hacer esto” . Una de las cosas que sí teníamos claro – o que a la hora de componer nos había funcionado – es que las estructuras de las canciones fueran más bien pop. No porque dijéramos “este es el concepto”, sino porque por cómo eran los temas y la cadencia que llevaba la letra y la melodía, nos llevaban a eso. 

Dejando el sonido a un lado, ¿qué transmiten las canciones de ‘La Taha’?

SAMUEL: Eso no es trabajo nuestro, depende de quién lo recibe. Obviamente el que ha puesto ahí esas letras quiere decir algo...

Pero no me lo vas a decir...

SAMUEL: Mis letras tienen un por qué pero no me gusta decir cuál es. Me pasa esto mismo como oyente. A veces por curiosidad y el morbo de saber el por qué de la letra de una canción lo descubres e igual te llevas un chasco (risas), era mucho mejor lo que yo me imaginaba.

JORGE: Desde fuera – ninguna letra es mía – lo que sí que veo en las letras de Calocando es que son cosas muy reales. No hay mucho doble sentido, cuentan lo que es, pero como todo en la vida, las palabras tienen muchas interpretaciones.

SAMUEL: En todo caso intentamos cuidar el tema de las letras y lo trabajamos mucho en este disco, más que en el anterior.

CALOCANDO EN DIRECTO

¿Cómo describiríais vuestros conciertos?

JORGE.: Nuestros directos tienen muchas fases porque tenemos canciones muy diferentes. Desde canciones mucho más profundas y oscuras hasta las más fiesteras. Todo ello combinado con el rock. Hay fases bastante ambientales, canciones con un punto progresivo y otra parte más divertida, abierta y alegre. Es muy complicado hacer un repertorio con las canciones que tenemos de Calocando porque son dos extremos que hay que unir en algún momento, sin mantenerte mucho en uno ni en otro. No puedes meter al público en un concierto súper oscuro y de repente que empiece una rumba (risas). Así que hacer el repertorio de los conciertos es algo que nos lleva mucho tiempo porque la gama es muy amplia.

¿Qué tiene que ocurrir para que salgáis satisfechos de un concierto?

SAMUEL: Somos muy exigentes con eso.

JORGE: El día que salgamos satisfechos será nuestro último concierto (risas).

SAMUEL: Hombre, disfrutamos con esto, está claro, pero sí es verdad que somos un poco exigentes. La referencia para salir satisfechos evidentemente es la gente y lo que te dicen, aunque siempre hay algo que por dentro tu piensas “esto ha sido una mierda”.

JORGE: Lo que te decía del repertorio influye – nos ha pasado tres o cuatro veces – creo que si conseguimos que los detalles, arreglos y dinámicas se hagan, se supera con éxito lo planeado, quitando si alguien estaba desafinado o se fue  de ritmo, de forma global salimos contentos. 

¿Cómo son el momento anterior y momento posterior de un concierto?

SAMUEL: Yo siempre estoy nervioso pero lo vivo con  mentalidad de disfrutar. Ofrecer lo que tenemos pero sobre todo disfrutar de todo el trabajo que llevamos tiempo haciendo. El momento de después, depende de cómo salga (risas).

JORGE: Hay una cosa que influye mucho: el sitio donde tocas. Cuando estás empezando tocas en sitios difíciles. Si vas a un concierto y te encuentras todo preparado – como el último que hicimos en Conciertos de Radio 3 – estás más tranquilo porque piensas solo en la parte musical, la técnica la dejas a un lado. Cuando tienes que montarte tú el concierto estás pendiente de todo.  Yo realmente hasta que no pasan dos canciones y veo que todo funciona técnicamente bien, no estoy atento al concierto. No puedo ponerme ni nervioso: que esté todo bien conectado, que esté el puesto de merchan, que Maite [responsable de prensa de Calocando] llegue a la hora (risas) ...

A nivel personal, ¿cómo fue vuestro primer concierto?

SAMUEL: Mi primer concierto fue en El Juglar, con muchos amigos de los que algunos– por no decir todos –no me habían escuchado cantar nunca. La sensación al bajar del escenario fue: soy un puto Beatle (risas). No sé cómo salió ni nada, pero cuando vi las caras de mis amigos diciendo “¿tú cantas así?” fue un momento único, me quedo con esa sensación.

JORGE: Hay que decir que son amigos que conoce desde los 5 años y no le han escuchado cantar hasta los 28.... (risas)

SAMUEL: Claro, sabían que me gustaba el flamenco y era el típico motivo para gastarme bromas, pero no me habían escuchado cantar. Yo creo que no les cuadraba. Fue una sensación espectacular.

¿Jorge?

JORGE: Yo toqué con ellos habiendo hecho cinco o seis ensayos. Ellos querían tocar pero yo decía “las canciones no están ni hechas, algunas no tienen letra...” pero insistían. Yo me negaba pero al final acabé tocando. Para mi fue todo un desastre divertido.

Próximo concierto: viernes 2 de marzo en Costello, ¿qué cabe esperar?

SAMUEL: No cierra una atapa pero sí es un punto y aparte de ‘La Taha’. Queremos exponer lo que supone y ha supuesto este disco para nosotros – además en Costello, nuestra casa – pero seguiremos tocando, que este disco aún tiene mucha vida por delante.

Decís que Costello es vuestra casa, ¿es vuestra sala favorita de Madrid?

JORGE: ¿Favorita?, hombre, a nosotros nos encanta. De hecho casi siempre tocamos ahí porque estamos muy a gusto. Pero tener una favorita es muy complicado. Depende de en qué época estés tocando. A lo mejor para el primer concierto de Calocando la mejor sala era El Juglar. La verdad es que no me gusta entrar en catalogar salas, admiro un montón a la gente que está luchando porque siga habiendo conciertos, porque cada vez lo están poniendo más complicado y se están olvidando de que esos conciertos no dejan de ser cultura. Es algo que deberíamos cuidar al igual que se cuidan otras cosas. Yo creo que la gente se olvida de la importancia que tiene mantener esa cultura porque no llega y no se conoce. Habría que hacer ruido, tanto músicos, como medios o la propia gente que suele ir a conciertos, para recordarlo y decir que no se pueden cargar esto.

Para terminar, ¿cuál es la meta o el sueño más inmediato de Calocando?

SAMUEL: Conseguir horarios estables para ensayar (risas)

JORGE: Muy difícil (risas)... si eso se consiguiese avanzaríamos mucho mejor y más rápido.

SAMUEL: Realmente las metas te las planteas como siguientes bolos y siguientes discos. Son metas del día a día y yo la verdad es que estoy más que satisfecho.

 

Twitter: @wil_maa

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