
Mónaco ha puesto punto y final a la Boda Real coronando la ceremonia con la unión matrimonial religiosa.
Tras tres días de fiesta, que comenzaron con un matrimonio civil, los Príncipes de Mónaco han puesto el colofón final de una historia 'real'.
Con un impecable frac de chaqueta blanca y pantalón negro, apareció el marido de la princesa Charlene, Alberto de Mónaco, que muy sonriente no soltó de la mano a su princesa.
Charlenese enfundó en un espectacular vestido sin mangas, con volantes en la falda y pailetes que hicieron brillar con luz propia a Su Alteza Serenísima laPrincesa Charlene de Mónaco. El diseño nocturno también fue obra del modisto italiano y se combinó con una original diadema.

