
Está más que demostrado que por encima de cualquier otra, la imaginación es el arma más poderosa. La inteligencia puede entenderse como la capacidad del individuo para hallar soluciones a problemas a los que se enfrenta por vez primera, y para localizar dichas soluciones es imprescindible imprimir elevadas dosis de imaginación, sólo así se pueden encontrar caminos nunca construidos.
Desde la creación del acelerador de partículas hasta averiguar dónde diablos te ha escondido tu madre los donuts, todo pasa por la musculatura creativa.