Tras siete años vinculando tecnología e industria desde Mobile World Capital, donde trabajó en ámbitos como el 5G, las ciudades inteligentes y la transformación digital, Eduard Martín ha asumido la dirección general de Fira de Lleida. Su llegada coincide con un momento decisivo para Agrobiotech Innovation Forum, que celebrará su segunda edición del 27 al 29 de octubre de 2026 con el objetivo de consolidarse como uno de los grandes encuentros profesionales de innovación aplicada al sector agroalimentario.
El certamen evoluciona hacia un modelo exclusivamente B2B que reunirá a toda la cadena de valor alrededor de tres grandes áreas: agricultura, ganadería y bioeconomía. Después de congregar en su primera edición a 10.000 visitantes y 174 expositores, Agrobiotech quiere crecer en contenido, inversión, talento e internacionalización, manteniendo al mismo tiempo el vínculo histórico de Fira de Lleida con el sector primario.
Uno de los elementos centrales será la Startup Arena, un espacio de 1.500 metros cuadrados concebido para conectar startups, inversores, corporaciones y agentes científicos a través de un concurso de emprendimiento, retos de innovación, foros de inversión y reuniones previamente agendadas. Martín explica a El Referente cómo pretende trasladar al campo los aprendizajes adquiridos en el ecosistema tecnológico y convertir Lleida en un polo de referencia para el agrobiotech.
Usted viene de Mobile World Capital, del universo 5G, smart cities y transformación digital. ¿Qué hace un ingeniero informático barcelonés dirigiendo la feria agroalimentaria de Lleida?
La vida nos ofrece oportunidades que son difíciles de rechazar. Es cierto que soy barcelonés y me siento orgulloso, pero soy “almacellenc” de adopción. Hace más de treinta años que buena parte de mi vida ha estado vinculada a Almacelles i a Lleida i desde hace tres resido en esta tierra, por lo tanto, me considero una persona muy afortunada.
Fira de Lleida es una institución de inmenso prestigio e historia. Mucho más de lo que normalmente pensamos. Poder participar de esa historia continuando la buena labor ya hecha y contribuyendo a su mejora, a su crecimiento en un mundo complejo es un reto difícil de rechazar. Además, Fira de Lleida es mucho más que un evento determinado, es una herramienta que ha de posicionarse como clave en la promoción económica y social de la ciudad y de todo el territorio. Es cierto que mi background profesional es la ingeniería informática, pero hace ya muchos años que me dedico a la gestión y a la dirección de equipos de trabajo, especialmente en áreas de innovación disruptiva y la transformación de las organizaciones desde una perspectiva humana y centrada en los procesos. Este es un background que te permite afrontar los retos desde la dificultad entendida como oportunidad, desde la “escasez” entendida como posibilidad de crecimiento, y desde el conocimiento de cómo esa innovación puede convertirse en riqueza, en economía.
¿Qué le hizo decir que sí al proyecto de Fira de Lleida?
En lo profesional es un reto inmenso con proyectos apasionantes -e ilusionantes-, con mucho recorrido y un ecosistema excepcional de empresas, entidades, centros de investigación y desarrollo, una excepcional universidad… En definitiva, el cóctel de ingredientes que cualquier persona con retos profesionales “ambiciosos” busca.
En el apartado personal ciertamente supone un salto grande en mi calidad de vida. Resido en Almacelles y es un auténtico lujo tener este trabajo cerca de casa. De todas maneras, no fue fácil acceder. El proceso de selección fue duro y esto todavía me hace tener más ilusión en el proyecto. Tener conciencia de haber accedido por tu valor profesional supone un reto personal mucho más grande todavía.
¿Qué lecciones del Mobile World Congress y del ecosistema 5G Barcelona se pueden aplicar directamente a un evento agrobiotech?
Haber estado vinculado al Mobile World Congress a través de la Mobile World Capital supone disponer de una “mochila” de buenas prácticas y de una perspectiva estratégica de valor incalculable. También aporta un fondo de experiencia sobre lo que conviene o no conviene en determinados momentos que puede ser útil en muchos ámbitos de la vida y por supuesto en el lugar de trabajo que ahora desempeño. De todas maneras, pienso que siempre es bueno relativizar y que no todo es aplicable directamente. Te puede servir de experiencia, de modelo, de guía, pero Lleida tiene entidad sobrada para imprimir su propio carácter -que es lo que pretendo hacer- en sus eventos y aspirar a que crezcan por sus propias capacidades. A partir de ahí utilizar si son de aplicación estas enseñanzas y en su justa medida tenerlas como guía, aunque sea personal, de lo que puede o no funcionar.
Agrobiotech tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los Fórums de referencia primero en el ámbito estatal y después quizás hasta en el ámbito internacional, pero debe ser siempre una cita de Lleida, hecha en Lleida y con esa tradición y raíces que nunca hay que perder. De Lleida, al mundo.
Usted lideró el Observatorio Nacional 5G. La conectividad rural sigue siendo una asignatura pendiente: ¿qué puede hacer una feria para acelerarla?
Por supuesto. No sólo la conectividad en los territorios “vacíos” (el término rural me parece demasiado escaso) sino la potenciación económica en todos los sentidos de estos territorios y en particular el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para hacerlo posible se me antoja una oportunidad que no hay que dejar escapar.
Estos territorios ofrecen ventajas enormes sobre la acumulación de las personas en áreas metropolitanas tradicionales. Ciertamente la previsión que tenemos todos que en el 2050 la mayoría de la población se concentre en pocas y extensas áreas metropolitanas no es algo que me entusiasme.
La calidad de vida pasará sin duda, por una distribución equitativa de los bienes, servicios, oportunidades…etc, sobre extensiones más amplias de territorio que lo que estamos viviendo desde finales del siglo XX. La potencia de las ciudades medianas y pequeñas es demasiado alta como para despreciarla. Seguramente una configuración distribuida de la población en redes en forma de malla de ciudades pequeñas y medianas potenciaría bidireccionalmente a éstas y a las grandes urbes que continuarán existiendo. Es por ello también por lo que Fira de Lleida es un reto absoluto para mi.
La conectividad en términos digitales es imprescindible y motor del cambio decisivo. Tanto o más como lo fueron las carreteras durante el siglo XX, o las líneas ferroviarias en el XIX. Las ferias, o los eventos congresuales, los foros, siempre han sido centros de economía. Históricamente centros de intercambio (compra venta… negocios). Hoy en día también son centros de conocimiento y concentración de talento profesional -buscado por las empresas- y centros de impulso para la financiación de nuevos proyectos y para la transferencia tecnológica.
IA, robótica, datos, biotecnología... ¿Cuál de estas olas transformará antes el campo español? ¿Y cuál está sobrevalorada?
Yo creo que no existe nunca un solo factor de transformación. Lo que realmente transformará el campo, o lo que realmente transforma cualquier actividad, primero son las personas, después los procesos productivos optimizados que desarrollan estas personas, y finalmente la tecnología adecuada, justa y medida que se aplica para conseguir una transformación de negocio humana y responsable.
Empezar una transformación por la tecnología conduce ineludiblemente al fracaso a no ser que se realice por la fuerza. La historia está llena de ejemplos sobre esta realidad. Quizás ahora se nos hace más difícil comprenderlo porque la nueva era -la digital- no es una era de cambio y sigue, sino que es una era de cambio y cambio (cambio continuo).
Hace años que el sector primario aplica tecnología punta para cambiar. La automatización es una realidad patente, la incorporación de la sensorización y las técnicas propias de la Industria 4.0 son un hecho. La digitalización entendida como la aplicación de software (y sin duda IA) a los procesos automatizados a través primero de máquinas y segundo de robots ya propiamente dicho, es algo que globalmente ya está haciendo cambiar al sector y lo cambiará sin duda en los próximos cinco años.
La biotecnología abre además un cambio muy profundo porque incide en los procesos de producción de los productos, en su calidad y en la posibilidad desde el origen de ser mejorar globalmente todas las producciones.
En cuanto a la sobrevaloración es innata a la eclosión de tecnologías muy disruptivas que rompen las zonas de confort de las personas. En nuestra era digital -que se inicia en los años 50 con la computación pero que tiene como mínimo 4 transformaciones propias (Internet, telefonía móvil, big data e Inteligencia artificial)- los cambios son continuos y en muy poco tiempo, por lo tanto la sobrevaloración y la generación de “burbujas” es normal. Lo hemos visto en todas las fases que hemos señalado y lo veremos con la IA, seguro. Por otro lado cuanto más avanzamos en este tema, más incógnitas desde el punto de vista ético y social nos aparecen. Por tanto habrá que avanzar soportando esta dinámica de explosión- contracción-estabilización, en períodos cada vez más cortos de tiempo.
Las ciencias aplicadas, como lo es la biotecnología, por otro lado, seguramente tienen un camino más sólido en cuanto a su salida al mercado. En este caso combinar estas ciencias aplicadas con la digitalización es clave para un éxito global.
El sector agrario tiene una edad media superior a los 60 años. ¿Cómo se consigue que la tecnología no espere una generación?
Pues yo no tengo la clave, pero sí que tenemos ejemplos que nos pueden ilustrar y que se basan en el “atractivo”. En un mundo globalizado respecto de las comunicaciones y hasta ahora económicamente globalizado (ya veremos si la nueva situación geopolítica rompe esta segunda variable), una manera de atraer es ofrecer atractivo de valor añadido a lo que pensamos que hay que conservar.
He comentado que ninguna transformación debe iniciarse por la tecnología. Esto es un error que se comete habitualmente y que conduce al fracaso. La transformación tecnológico-digital del sector primario en mi humilde opinión debe ser absolutamente respetuosa y empática con la realidad de las personas que mantienen este sector. Hay que tener en cuenta todo el bagaje y trabajar desde la demostración que esa transformación es beneficiosa. Sólo así la transformación reduce la lógica resistencia al cambio.
Y por otro lado hay que conservar el talento joven emergente a través de ofrecer valor añadido al sector que muchas veces es despreciado, cuando la realidad es que es el sector más necesario en una economía equilibrada.
La primera edición cerró con 10.000 visitantes y 174 expositores. ¿Qué aprendió de aquella edición y qué cambiará en 2026?
La primera edición la viví como visitante y realmente los datos objetivamente vistos son impresionantes. Ahora, desde mi responsabilidad y viendo el trabajo de los comités de organización y de contenidos, creo que la experiencia acumulada está sirviendo para que la segunda edición pueda consolidar esas cifras, atraiga a más expositores, y ofrezca contenidos más ordenados, organizados y de mayor repercusión.
Ahora bien, la consolidación de cualquier gran evento no se consigue con un par de ediciones.Suelen ser más el número de ediciones que hay que acumular para conseguir los objetivos buscados. En todo caso mi percepción actual es que las experiencias del año pasado están muy presentes y que sin duda la edición del 2026 será más sólida, llegará a más público objetivo y en la parte congresual se conseguirá elevar el nivel de “discusión” y conocimientos.
Usted ha dicho que quiere convertir Agrobiotech “en un gran foro congresual profundizando en la innovación, la ciencia, con más startups, pero sin perder nunca la esencia de gran feria del sector primario. ¿Qué quiere decir exactamente?
Si. Y me reafirmo. La construcción de cualquier foro, feria, evento que nace de la tradición -recordemos que Agrobiotech tiene sus raíces en la tradicional Fira de Sant Miquel- con un espíritu de puesta al día, debe de conservar el espíritu y renovar desde sus raíces. Si se hace de esta manera existe menos resistencia al cambio para quien no se vea en esta nueva orientación reflejado. El mensaje debería centrarse en el valor que se puede generar -aunque tu no lo veas en este momento- con la nueva propuesta que en nada resta lo ya conseguido sino que pretende sumar y si se puede mejorar.
Tal como dice Xavier Marcet, innovar es crear valor añadido. Y esto es lo que pretendemos: crecer sobre las bases sólidas que existen, renovando cada rincón de lo que deba ser renovado, mejorar todo lo mejorable, y añadir nuevos elementos que aporten valor (práctico, científico, técnico…) y no ensombrezcan.
La Startup Arena concentró casi una cuarta parte de todo el tráfico del recinto en 2025. ¿Qué habrá en 2026 dentro de esos 1.500 m²?
Startup Arena no es un espacio de economía activa, donde lo que se espera es cerrar acuerdos, actividad…. Esos 1.500 m² se organizan en dos ambientes que respiran juntos. Por un lado, un escenario el Startup Stage donde pasa el contenido: el Concurso de Startups, las mesas de inversión, los retos de las grandes empresas. Por otro, justo al lado, una zona de networking y de retos donde, mientras alguien habla en el escenario, otros están reunidos.
Cada día és una “aventura”. El primero abre el ecosistema: banca especializada en el agro, aplicación de la IA, financiación pública y las primeras eliminatorias del concurso. El día central, que es el de máximo tráfico, concentra lo que más pesa: el Foro de Inversión y los Retos de Innovación Corporativa. Y el tercero lo dedicamos a la ciencia aplicada y al clímax del concurso, con la final y la entrega de premios.
Uno de los temas importantes que tenemos una plataforma de reuniones preagendadas que permiten hacer de Startup Arena un evento activo y con impacto.
¿Cómo funciona el Concurso de Startups Agrobiotech (CSA) y qué se lleva quien gana más allá del premio?
El concurso está orientado a los resultados y a la consecución de proyectos reales. La convocatoria se abre en verano y cualquier startup del sector puede presentar su proyecto. De ahí seleccionamos entre quince y dieciocho, que compiten en eliminatorias durante los dos primeros días, un pitch de cinco minutos y tres de preguntas ante el jurado, y de esas salen seis finalistas que defienden su proyecto el último día ante el Jurado Principal, donde se sientan inversores, empresas tractoras y entidades del ecosistema.
El premio tiene su dotación pero el aspecto más importante es el altavoz mediático, que genera y sirve de impulso: entrevistas, podcast, presencia en newsletters, visibilidad ante todo el ecosistema inversor reunido esos tres días y una puerta de entrada directa al Foro deInversión de la edición siguiente.
¿Qué criterios hacen que una startup entre (o no) en la Startup Arena? ¿Qué le hace decir «esta sí»?
Trabajamos con cinco criterios y los aplicamos sin complejos: impacto real en el sector primario, innovación tecnológica de verdad, encaje con el mercado, product-market fit, capacidad de escalar y el equipo de trabajo.
Ninguna transformación empieza por la tecnología, empieza por las personas. El desarrollo de las startups ha de tener en cuenta este aspecto. Primero las necesidades reales del mercado, las personas y los procesos… después el encaje innovador. Eso si… a ritmo de startup.
¿Qué encontrará un fondo o un business angel que venga a Lleida esos tres días? ¿Con quién saldrá reunido?
Un inversor que venga a Lleida no se va a encontrar un simple foro, va a encontrar una agenda completa de todo el recorrido de lo que significa la transferencia tecnológica. El Foro de Inversión organizado junto a EconomistesBAN, ACCIÓ, el Ayuntamiento, el Parc Agrobiotech, la Diputació y la Universitat de Lleida, es una oportunidad enorme de oportunidades de inversión .
Una startup agrotech duda entre ir a una gran feria generalista o a Agrobiotech. Convénzala en tres frases.
En una feria generalista eres una más entre mil; en Agrobiotech eres el de atención para el sector. Aquí tienes algo exclusivo en la actualidad: el campo a diez minutos y toda la cadena de valor: productores, empresas tractoras, inversores y ciencia reunida en tres días.
Fira de Lleida ha puesto en marcha el traslado a un nuevo recinto de 116.000 m² con una inversión de unos 100 millones de euros. ¿Qué cambiará para eventos como Agrobiotech?
Creo que el horizonte de un nuevo recinto ferial, moderno, adaptado a las necesidades de nuestros tiempos, no sólo es un proyecto que afecta a la Fira de Lleida, sino que afecta a la ciudad y a todo el conjunto de Lleida. El proyecto está en su primera fase habiendose publicado el concurso de ideas para el conjunto del mismo.
En este momento no puedo adelantar en qué año comenzaremos a disfrutar del nuevo recinto, pero sin duda será un paso adelante no sólo para Agrobiotech, sino también para el conjunto de la Fira de Lleida y también de todas las instituciones implicadas. Este nuevo recinto permitirá mayor comodidad, mejores instalaciones que se integrarán en un espacio nuevo para la ciudad que creará un complejo para congresos importante y dotado tecnológicamente para los mejores eventos, por lo tanto un buen lugar que escoger para celebrar cualquier reunión, nacional o internacional.
Usted ha declarado que quiere que Fira de Lleida sea la tercera entidad ferial del Estado. ¿Cuál es la hoja de ruta?
Creo que hemos de ser ambiciosos y pensar en grande. Lleida es la segunda capital de Catalunya según nuestro Presidente, que es el Alcalde de Lleida, y por lo tanto tiene todos los ingredientes para generar economía, oportunidades y atraer talento. Hay que encontrar espacios y una oportunidad es el Agrobiotech.
La hoja de ruta pasa por consolidar, crecer en fórums como Agrobiotech y atraer y crear eventos de relevancia nacional e internacional.
Termine la frase: «Dentro de tres años, cuando alguien diga Agrobiotech, pensará en...»
El mejor foro estatal para visualizar el sector primario del siglo XXI.