
La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) ha recibido este lunes las conclusiones de la Comisión de Investigación, donde se manifiestan las numerosas irregularidades que se llevaron a cabo durante la gestión de Teddy Bautista.
La ‘mayor sorpresa’ para la SGAE era descubrir que tiene 145 millones de euros en derechos de autor sin identificar, según la auditoría externa presidida por Ramón López Vilas y encargada por los responsables de la entidad. El encargo de esta investigación fue una de las primeras decisiones tomadas por la SGAE tras la intervención de la Audiencia Nacional el pasado 1 de julio.
La investigación ha servido para diagnosticar bien la enfermedad por la que la entidad ha estado a punto de desaparecer, tras el mayor escándalo de su historia. El protagonista de ese diagnóstico es Eduardo Bautista, quien ostentaba un poder desmesurado, legitimado por el incremento de la recaudación bajo su mandato. Poder por el que se llegó a anular los mecanismos de control. Él nombraba, como presidente del Consejo de Dirección, a los consejeros que debían controlar su gestión.
La entidad cayó en una especie de fallo multiorgánico. Como ejemplo se podrían poner una larga lista de corruptelas, como la vinculación con el Instituto Nóos. La comisión ha indicado que la SGAE pagó 698.000 euros a dicha entidad entre 2005 y 2010, por un estudio sobre la imagen, a lo que añadió otra factura de 60.000 euros. Y esto sólo sería una de las muchas piezas que arman el rompecabezas en el que se convirtió la Sociedad.
Con motivo del conocimiento de los datos de la investigación, la SGAE "asume las recomendaciones contenidas en el Código de Buen Gobierno para la refundación", y se ha comprometido a "adoptar todas las medidas oportunas para incorporar las iniciativas que, con carácter de urgencia, recomienda el informe".


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