Iván Pérez, 'Demodé': "Es una declaración de intenciones"
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Cultura. Danza contemporánea

Iván Pérez, 'Demodé': "Es una declaración de intenciones"

El joven coreógrafo ha sido premiado en multitud de ocasiones.

0Miguel Doncel - 18-11-2012
Fotografía cedida por Iván Pérez.
Fotografía cedida por Iván Pérez.

Poco a poco se construyen las grandes cosas. Las primeras palabras, comenzar a dar pasos, y definitivamente aprender a bailar. Para el joven coreógrafo Iván Pérez cada lección aprendida le ha servido para poner en pie ‘Demodé’, pieza que ha estrenado recientemente en las Naves del Español del Matadero de Madrid.

Cuando la música susurra y el cuerpo responde en letanía se pueden apreciar los comienzos de Iván Peréz. Habiéndose licenciado con honores en la Universidad Rey Juan Carlos, Iván Pérez ha recibido desde el inicio de su carrera numerosos reconocimientos, entre los que se pueden nombrar el primer Premio del Certamen de Artes Escénicas, el Premio Especial Teatro de Madrid y el Primer Premio Jóvenes Creadores. Pero en realidad los primeros paso los habría dado antes, a los 10 años en Alicante.

“El maestro nos hacía presentar el baile en la playa, colegios e incluso restaurantes. Bailaba flamenco, jotas o ballet, aunque era básico”, recuerda de entonces Iván. Y fue luego, a los once años, cuando acudió al Conservatorio de Alicante, donde recibía clases de clásico o flamenco. Y como para él era poco, acudió a Madrid a los 16 años, donde comenzó en el Instituto Superior de Danza. “Yo fui la primera generación de grado superior en danza”, afirma. Y añade que luego estudió “las técnicas de coreografía y de interpretación, fue cuando me empecé a formar hacia la coreografía”.

A los 19 años participó en un concurso en Castellón y le dieron una beca con la que se fue al Nederland Dance Theatre. Es la experiencia que más añora, y que a la vez más aprecia. Llegó a dicha conclusión cuando acudió por seis meses a Barcelona para trabajar en Interdanza. Quizá este fue el momento más duro de sus continuos bailes por el mundo. Pero fuera lo que fuera, atestigua Iván, “siempre he tenido claro que seguiría”. Porque prefiere quedarse con lo bueno: “Cuando volví allí me di cuenta de todo lo que había aprendido". Pero añade que "parar nunca es una opción que me haya planteado”.

Después de viajes por Holanda, Colombia, Bélgica, Alemania o Rusia hace un alto en Madrid, para dar clases a la Compañía Nacional de Danza con la intención de presentar su obra ‘Demodé’. Las clases son la prueba visual del camino bien aprendido, y se siente afortunado. Nada más lejos, enseña a los bailarines improvisaciones guiadas antes de pasar la pieza. “Hay compañías que no dejan dar una clase de contemporáneo como calentamiento, sino que debe ser de ballet. Yo he tenido la suerte de poder preparar mi propia clase de calentamiento de contemporáneo”, refiere Iván.

UNA OBRA "PASADA" DE MODA

¿Qué es ‘Demodé’?

Es una declaración de intenciones artísticas, pero también sociales. Mi idea es presentar lo obsoleto, lo pasado de moda. Como soy un artista joven, para hacerme un hueco en el mundo del arte y la danza me tenía que decidir por un estilo. Las tendencias o las modas es lo que se me planteaba. Dónde estamos, qué hacemos, a dónde vamos, son cosas que me preguntaba. Tenemos que formar parte de una moda, pero se quedan obsoletas y debes plantear nuevas. Las estructuras cambian a lo largo del tiempo, y es ese cambio en los roles y tendencias lo que intento explicar.

¿Pides un cambio social?

Un poco, pero no de una manera impuesta. Intento plantear un cambio social pero preguntando a dónde nos dirigimos. Una sociedad más sensible, empática con los sentimientos de los demás, que esté más conectada. Nos dirigimos a un mundo en el que conectamos más y la tecnología ayuda a ello. Los bailarines son humanos, sin tecnología, son algo real. Intento dejar ver esa doble opción, de la conexión tecnológica y la humana.

CÓMO LO HACE

¿Cuáles son las características de tus coreografías?

Es una pregunta difícil de responder. Me suelen decir que tengo mucha sensibilidad para los gestos sencillos. La cercanía o la intimidad entre los personajes. Yo no soy consciente, sólo  intento que haya estética en el movimiento, emoción humana e involucración.

¿Tienes algún referente para componer?

Toda la historia. Los estilos que he trabajado, el flamenco o mi paso al contemporáneo. Intento combinar todos los conocimientos que tengo. Mis referencias es lo que he ido aprendiendo a lo largo del tiempo, mi propia experiencia, el cúmulo de todo lo que conozco. Podría decirse que es mi conclusión.

¿Cómo haces que entiendan los demás lo que quieres decir?

Es un proceso espontaneo e inconsciente. Cada una se hace de una manera diferente. ‘Demodé’  surgió de un impulso, como una especie de esencia vaga de expresar todo lo que se. Cuando digo de volver me refería a presentar todo lo que enseñe fuera de España, de concentrarlo todo aquí. Esa idea era la base para comenzar, el impulso. Lo obsoleto es toda mi experiencia antigua. Por eso Demodé, y de imaginar a los bailarines como maniquís, y la humanización de ellos. Les explicaba como se tenían que descomponer y transmitir como deben convertir el maniquí en un hombre de piel. Surge desde un impulso. Los bailarines tienen que conocer la motivación que hay que dejar ver al público, porque ellos son mis compinches para que el público me entienda.

¿Cómo se prepara un bailarín?

Ya no sólo es el calentamiento, también es cuestión de ejercitar siete horas diarias, más los ensayos y llevar una buena alimentación. La psicología es muy importante, porque hay mucha presión. Tiene que estar preparado para darlo todo cada día, y aguantar la presión del estreno. Para que sea una experiencia buena para el bailarín tienes que tener paz interior. Sobretodo para aprovechar todo el trabajo de los ensayos.

¿Cómo influye la música en la composición?

La música es el 80% en la coreografía. Es muy importante. Ayuda a crear una atmósfera, un ambiente o un estado. Por eso le doy mucha prioridad y me dejo influir mucho por ella. En ‘Demodé’ ha sido Luis Cobos el que ha creado la música. Estuvo viniendo a los ensayos y hemos ido adaptando tanto coreografía como música y ha ayudado a crear algo único y mutuo.

¿Existen límites en el cuerpo?

Hay limitaciones mentales. Tendemos a crearlas nosotros mismos. El cuerpo puede llegar más lejos de lo que creemos, si existe no es el límite que nos imaginamos. No se tienen que tronchar o romper pero desde luego es una apertura a los límites del cuerpo.

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