
Jóvenes que se drogan y practican sexo desenfrenado aderezado con música rock. No, no estoy hablando de ‘Mentiras y gordas’ sino de ‘The Runaways’, la recién estrenada película que co-protagonizan Kristen Stewart y Dakota Faning.
Pero ‘The Runaways’ pretende ser más que eso. Joan Jett y Cherie Currie tan sólo tenían 15 años cuando conocieron el significado de ser una estrella del rock. Eran el alma y la imagen de ‘The runaways’, un grupo que formaban exclusivamente chicas adolescentes y que lanzó al estrellato el conocido productor Kim Fowley en los años 70.
Rebeldía exhalada por cada poro, irreverencia y provocación, eso es lo que transmitían ‘The Runaways’ y lo que intentan hacer traspasar a través de la gran pantalla las actrices de este film que, además, rescata una buena banda sonora.
Stewart y Faning se ponen en la piel de estas jóvenes promesas que conocieron el lado más salvaje del estrellato y lo fácil que es tocar fondo tras haber llegado a lo más alto.
A Stewart, que interpreta a Joan Jett, la noto sobreactuada por momentos para luego darme la sensación de que la joven actriz no dista mucho de su papel a la vida real. Encorvada, sin apenas expresión y algo introvertida, Kristen interpreta al alma rockera del grupo en la que se apoya Cherie Currie, a la que da vida Dakota Faning.
La imagen del grupo, una especie de inocente sexualidad, así era Cherie y así lo transmite Dakota Faning, sobre todo cuando canta el tema ‘Cherry Bomb’. La actriz deja ver, en todos los sentidos, que ya ha crecido y centra la atención del espectador a lo largo del 90 por ciento de la película.
Para quien vaya a ver ‘The Runaways’ por el mero hecho de ver a las actrices de ‘Crepúsculo’ están de enhorabuena, porque además de protagonizar la película, también protagonizan varias escenas subidas de tono entre ellas, algo que seguro hará las delicias de más de uno.
Pero Floria Sigismondi, directora de la cinta, no se recrea en el morbo de ver a Stewart y Faning “darse el lote” e intercala juegos de luces y planos para transmitir más las sensaciones que debe producir la escena que hacer ver la escena en sí.
Poco más de una hora para contar los sueños truncados de un grupo de adolescentes, su caída en picado y los caminos que tomaron sus dos protagonistas. Aproximadamente 100 minutos de film que a mí se me han quedado cortos y con un final que da la sensación de haberse dejado algo en el tintero.
Pero como siempre se dice, para poder juzgar hay que conocer, así que si te pica la curiosidad ve a ver ‘The Runaways’.


