
El 52% de los empleados considera que los directivos de su empresa no están lo suficientemente cualificados para el puesto que ocupan, según un estudio sobre la opinión que los trabajadores tienen de sus propios jefes en cuanto a gestión del talento elaborado por Randstad.
Este estudio revela que encontrar a un directivo competente se está convirtiendo cada vez en una tarea más difícil. Lo más significativo es que, más del 40 por ciento de los trabajadores que están cualificados para ser jefes, no quieren serlo.
Una de las principales razones por las que rehuyen este puesto de responsabilidad es el hecho de tener que enfrentarse a trabajadores problemáticos. Otra de las razones que más destacan es la de evitar todo el papeleo administrativo. La presión y la alta responsabilidad también son motivos por los que es difícil encontrar a alguien que quiera ocupar la silla del jefe.
Pero no todo son desventajas. A muchos trabajadores (89%) les atrae la idea de hacerse con el puesto de máximo directivo para poder compartir sus conocimientos y experiencia con el resto de trabajadores.
Casi todos los trabajadores son conscientes de que la eficacia es el máximo exponente para llegar a ser un buen jefe y alcanzar el éxito con la empresa. Finalmente, tanto jefes como empleados, se ponen de acuerdo en que la primera figura en la que se fijaron como patrón de jefe/empleado fue, ni más ni menos, que en sus padres.



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