
Increíble pero cierto, el padre Arthur, que está a la cabeza de una intensa labor de ayuda a la comunidad gitana de la ciudad de Lille donde ejerce su labor de pastor, también ha iniciado su particular cruzada contra el presidente Sarkozy poniendo a Dios mediante. "Rezo, y les pido perdón, para que Sarkozy sufra una crisis cardiaca", afirma.
Sus declaraciones no han quedado exentas de polémica haciendo rectificar sus palabras al padre Arthur, quien asegura que jamás ha pedido la muerte del presidente sino “que Dios le hablara a su corazón”.
Paradójicamente este sacerdote recibió hace cuatro años, de parte del Gobierno francés, una condecoración de Orden del Mérito Nacional debido a su trabajo con los gitanos de Lille a los que actualmente Francia está expulsando de forma inmediata.
Tal es la indignación del padre Arthur que ha devuelto dicha distinción en forma de protesta por estas expulsiones que considera injustas.
El gobierno francés ha comenzado esta semana con las deportaciones de cientos de gitanos a Rumanía y Bulgaria, algo que muchos consideran un “error”. El padre Arthur afirmó que la situación de los gitanos en Lille es "deplorable".
El padre Arthur no es el único religioso que ha mostrado su animadversión ante esta medida de su gobierno. El arzobispo de Aix-en-Provence y Arles afirmó este domingo, en referencia a este asunto, que los discursos centrados en seguridad tienen el riesgo de dar a entender que "hay más personas que no son aceptables".
Por su parte, monseñor André Vingt-Trois, arzobispo de París, afirmó el mes pasado que las expulsiones no constituyen algo propio "del lenguaje del Evangelio o de una sociedad civilizada".

