
Carlos define la droga como una "maravilla, a quién no le gusta estar en el nirvana, no necesitaríamos spas, bastaría con fumarse un porro y relajarse" pero entrar en el mundo de la droga es otra cosa, "no se lo deseo ni a mi pero enemigo". El problema es que tu vida gire alrededor de consumir, en este caso incluye a los consumidores de fin de semana.
Su ex mujer odiaba la heroína, pero era consumidora de cocaína y estaba toda la semana esperando que llegara el viernes para poder consumir. "Yo, que he sido, poli toxicómano, considero mucho más peligrosa la cocaína que la heroína".
El deterioro en el cuerpo es distinto, "un heroinómano es un tío chupado y es mucho más rápido, en cambio el cocainómano es un tío trajeado con una vida aparentemente normal". Esa es la diferencia que a simple a vista es difícil detectar a un consumidor de cocaína.
Ya casi no se ven "muertos vivientes por la calle". Pero desde su experiencia advierte, que "el deterioro psíquico de la cocaína es bestial y que a largo plazo el deterioro físico es más peligroso que el de la heroína", aunque "sea mucho más lento".


