
Un equipo de científicos de la organización británica "Cancer Research UK" explica que la aspirina es capaz de bloquear las enzimas COX, encargadas de permitir el desarrollo de diversos tipos de cáncer, por lo que podría reducir el riesgo de padecer esta enfermedad si se administra como tratamiento preventivo a largo plazo.
No es la primera vez que la comunidad científica analiza las propiedades beneficiosas de la aspirina en la prevención del cáncer, y varios estudios previos sugieren que las personas que toman con cierta asiduidad este fármaco desarrollan una mayor protección frente al cáncer de pecho, intestino y próstata.
A pesar de estas afirmaciones esperanzadoras, muchos médicos se niegan todavía a recomendar la ingesta de aspirina a largo plazo, debido a los efectos secundarios que ésta puede conllevar, como hemorragias intestinales y úlceras estomacales.
Los científicos precisan ahora que el tratamiento preventivo con aspirinas debe comenzar a partir de los 40 ó 45 años, aproximadamente una década antes de la edad en la que los seres humanos son más propensos a desarrollar cáncer.


