
¿Piensas que lo sabes todo sobre el sexo y que Rocco Siffredi es un burdo imitador de tus artes amatorias? ¿Has llegado a pensar que de vivir tú en los años 50, Marilyn Monroe no sería más que una modelo de pies? Probablemente disfrutes mucho en la cama pero según Victoria Páramo, estamos lejos de conocer los límites del sexo.
"Todos pensamos que lo sabemos todo del sexo, pero no es verdad. Hay mucho desconocimiento, mitos y condicionamientos que no nos permiten disfrutar de una sexualidad sana", explica la docente en Educación Sexual en su libro ‘Sexualidad: Intención, atención y dedicación' (Ed. Formación Alcalá).
La mujer es multiorgásmica por naturaleza
El sexo, como todo en la vida viene condicionado por la experiencia. Por ejemplo, Páramo afirma que la masturbación es buenísima. Conocer nuestro cuerpo y cómo lo sientes es necesario. La información que mandamos a nuestro cerebro queda registrada como si de un ordenador se tratase. Lo mismo pasa con los orgasmos. Es imposible tener uno si tu cerebro no tiene una referencia.
"Es un problema que tienen muchas mujeres. Las mujeres son multiorgásmicas por naturaleza, tienen un órgano diseñado exclusivamente para el placer que es el clítoris, que por cierto tiene 2.000 terminaciones nerviosas más que el pene. La mujer cuando empieza a ser multiorgásmica cuando el hombre ha eyaculado. Tarda de 5 a 10 minutos en bajar esa tensión sexual. En ese momento si el hombre necesita un respiro, tiene que seguir estimulándose. El hombre cuando toma conciencia de eso puede seguir acariciándole y logrará un orgasmo tras otro. Por eso es importante conocer nuestros cuerpos", asegura la autora.
Mitos y costumbres
Según la autora vivimos condicionados por los mitos y las costumbres. Uno de ellos es que el hombre enseña y la mujer aprende, hecho que ha llevado a la mujer a sólo aprender la sexualidad masculina pero no la femenina. Parece pues, que la mujer se ha desconocido completamente y por lógica, el hombre también.
"La mujer tiene que tener conciencia de que es una mujer, y no tomar roles masculinos. Hasta ahora ha sido así porque vivimos en un mundo dominado por los hombres. Ha adquirido un rol de ‘aquí te pillo, aquí te mato' que es típico de los hombres. La sexualidad femenina es mucho más creativa", afirma Páramo.
¿Cómo encaja entonces el hombre el tener no un papel secundario, sino un rol de igual a igual? "El hombre no lo acepta porque si una mujer tiene un rol masculino muy fuerte, necesita al lado un hombre con un rol femenino muy marcado también. Eso hace que los hombres con la parte masculina muy desarrollada no puedan soportar a una mujer con las mismas características".
La sexualidad nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida desde que nacemos hasta que morimos. Parece lógico intentar alcanzar una sexualidad evolucionada que evite la rutina. Para ello, no tendríamos que ponernos metas como el orgasmo, sino prestar atención a la comunicación y a la diversión. La sexualidad humana es mucho más sublime que la animal, así que no nos queda otra que aprovecharlo.



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