
La gente no está contenta con lo que tiene. Michael Jackson nació negro y desde hace años se hizo blanco. Ahora llega el verano y la obsesión de la famosa operación bikini. Pero la cosa no queda ahí, porque queremos presumir y lucir el mejor bronceado del mundo. Pero ojo, porque abusar del sol y de los rayos UVA, se paga muy caro.
La tanorexia es una enfermedad del siglo XXI. Una adicción tan letal como el tabaco. La padecen aquellas personas que tienen una obsesión por estar morenas. Lo mismo que el anoréxico puede verse gordo ante el espejo, los tanoréxicos se ven pálidos, demacrados y con piel blanca aun presentando un bronceado intenso. Según la doctora y dermatóloga Mari Paz Cerdá, se trata de un "trastorno psicológico porque basan su atractivo y su seguridad personal en el bronceado".
"El bronceado se ha asociado durante años a una piel atractiva. Estamos ante una presión social importante sobre nuestra imagen. Esperemos que la influencia de actrices tan ultra blancas como Nicole Kidman o Angelina Jolie cambien la actitud cultural sobre el bronceado", asegura la doctora de la Academia Española de Dermatología y Venereología.
Este puede ser el caso de M.T., una joven madrileña de 29 años. "Me veía más guapa y me gustaba que la gente me mirase", comenta. Lo terrible es que cada año aumenta el porcentaje de personas que padecen estos síntomas.
En concreto, el perfil de esta enfermedad lo presentan en una mayor medida mujeres, con edades comprendidas entre los 20 a los 40 años. Aunque el porcentaje de hombres ha aumentado en los últimos años de forma significativa.
Una práctica muy peligrosa
Según Manuel Asín, Director Médico del Centro Dermatológico Estético de Alicante, "durante los meses de invierno las personas que padecen esta obsesión utilizan de forma compulsiva e incontrolada largas sesiones de solárium y rayos UVA, una práctica tremendamente peligrosa que degenera en quemaduras, un envejecimiento de la piel prematuro y lo que es peor, cáncer".
Por eso, el doctor Asín desaconseja el uso de estos aparatos que proliferan sin ningún tipo de control médico. Los pacientes que asisten tras el verano a la consulta de los dermatólogos con manchas y arrugas incipientes son principalmente derivadas del uso indebido de los protectores solares.
Los principales síntomas de la tanorexia según explica la dermatóloga Mari Paz Cerdá son los siguientes: dependencia emocional, adicción progresiva, no tienen bastante con un tono saludable, ansiedad cuando no toman sol o rayos UVA e inseguridad personal, si no se ven suficientemente morenos. Esta conducta obsesiva debe ser tratada por un psicólogo y las enfermedades que presente la piel derivadas de las exposiciones excesivas por el sol, por un dermatólogo.
Así, M.T. afirma incluso: "Me llegué a obsesionar de tal forma con el bronceado que me llegaba a sentir mal conmigo misma si no acudía a mis sesiones". Esta joven madrileña confiesa que iba tres o cuatro veces por semana durante tres meses. "Me daba sesiones de 20 minutos a 23 euros cada una", asegura. Pero claro, como es lógico hay pruebas en su piel. "Me salieron pecas y arrugas debajo de los ojos y en los pómulos".

