
La revista JAMA ha publicado un estudio en el que revela que una buena solución para mejorar la dieta de la población sería subir el precio de la "comida basura" y bajar el de los alimentos saludables.
"Más impuestos (sobre el precio de los productos poco saludables) podría hacer caer el consumo de bebidas azucaradas e incrementar el consumo de alternativas sanas", explicaron en un comunicado los autores del trabajo, de Carolina del Norte.
Según informa Efe, de acuerdo con el estudio, los adultos de su país tienden a comer menos pizza y beber menos refrescos azucarados cuando el precio de estos productos aumenta.
Según estiman, un impuesto del 18 por ciento sobre productos no saludables provocaría un descenso de 56 calorías por persona y día en ese país, lo que permitiría bajar 2,27 kilogramos de peso cada consumidor y reducir considerablemente su riesgo de padecer enfermedades relacionadas con la obesidad.
"Profesionales de salud pública y políticos han sugerido que los alimentos ricos en calorías, grasas saturadas y azúcar añadido estén sujetos a impuestos extra y que los alimentos más sanos (fruta y verdura, por ejemplo) sean subvencionados", recordaron los autores en el comunicado.
"Nuestras conclusiones sugieren que las políticas nacionales, estatales o locales para alterar el precio de los productos menos saludables y las bebidas podrían ser un posible mecanismo para conducir a los adultos en EEUU hacia una dieta más sana", indicaron los investigadores.
En 2009, Estados Unidos - donde uno de cada tres niños es obeso- encabezó, junto con Kuwait, la lista de las diez naciones con mayores índices de obesidad, según el informe de la consultora Euromonitor.


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