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Sociedad|Solidaridad

250 millones de tapones salvan una vida

  • Más de 13 millones de personas respondieron al llamamiento.
19/11/2013 |  

Aitana García es una niña aragonesa de 13 años que nació sin la principal vena que une el corazón con los pulmones. Para salvar su vida necesitaba al menos tres operaciones y casi un millón de euros para financiarlas.

Perteneciendo a una familia humilde en la que el padre, Luis Miguel, trabaja como mecánico, y su madre Isabel como ama de casa, la cifra sonaba a imposible. Pero en el hogar de los García el rendirse no entraba dentro de sus planes. Luis miguel se peleó con la Seguridad Social, contactó con la Presidencia del Gobierno e incluso apeló a la Casa Real. Todo ello en vano puesto que el caso fue rechazado por no cumplir los requisitos para un reembolso de los gastos médicos.

CUESTIÓN DE TIEMPO

La primera intervención, realizada en 2006 en el Hospital Doce de Octubre, fue un fracaso. Los médicos dijeron que no podían hacer nada por la niña debido a su bajo nivel de oxígeno en sangre y a su falta de mejora. Tres años después, ante la negativa de Sanidad, el plan B de los García fue apelar a la solidaridad. Artistas como Amaral, Rosa o Camela reunieron el dinero necesario para la primera cirugía, realizada en Boston, que alargaría la vida de Aitana durante un tiempo indeterminado.

De vuelta a España (2011), los padres de la niña arrancaron la campaña ‘Tapones para una vida’. La idea era recoger tapones de plástico para venderlos a una empresa de reciclaje. En seis meses, más de 13 millones de personas se movilizaron para reunir 450 toneladas de tapones. Con el dinero obtenido tuvo lugar la segunda intervención. En la primera los cirujanos le reconstruyeron las venas del pulmón izquierdo. En esta ocasión los frutos de la campaña contribuyeron a la reconstrucción del pulmón derecho.

A LA TERCERA VA LA VENCIDA

Este 23 de septiembre Aitana fue operada en Boston por tercera vez. El doctor Del Nido reconstruyó su tronco pulmonar y cerró la comunicación interventricular de su corazón. A pesar de que la recuperación de la niña ha sido increíble, cada diez años habrá que cambiarle las válvulas.

Es la historia real de esta niña de Tarazona (Zaragoza): su cuerpo ha aguantado 13 años con una gravísima cardiopatía congénita con la que nació. Hasta hace tres años no podía caminar más de dos metros sin agotarse. Ahora, y gracias a la asociación Una Sonrisa para Aitana que ya lleva más de 250 millones de tapones recogidos y a la solidaridad de millones de personas, la vida con la que Aitana siempre soñó acaba de empezar.
 

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