
El que fuera gobernador de Massachusetts durante cuatro años, Mitt Romney, ha sido nombrado vencedor por ocho votos sobre el ex senador Rick Santorum. Pero este triunfo no implica una victoria: es el primer paso de un largo camino que recorrer y cuyo final se vislumbra hacia el 6 de noviembre, día en que se retará al actual presidente de Estados Unidos, Barak Obama.
Romney venció a Sartorum por ocho de los 122.255 votos emitidos en Iowa, habiendo llegado a estar en algún momento a sólo cinco votos de diferencia. Concretamente, ambos candidatos consiguieron el 24.5% de las papeletas; sin embargo, mientras que Romney obtuvo 30.015 votos, Santorum contabilizó 30.007 votos. A una corta distancia les siguió el septuagenario Ron Paul, que obtuvo un 21%.
Los resultados pueden, no obstante, pegar un giro inesperado, como sucedió en las pasadas primarias con John McCain, que quedó cuarto en el caucus cuando al principio parecía claro su puesto como candidato republicano a la presidencia. En el estado del medio oeste se han dado otros casos similares, como el de Mike Huckabee en 2008, que ganó en Iowa pero no tuvo la misma suerte en New Hampshire. Así, finalmente no fue el candidato del partido en las elecciones presidenciales.
LA VICTORIA NO ESTÁ ASEGURADA
Aunque el ex gobernador de Massachusetts es el candidato republicano que más fondos ha recaudado, también es el que más ha gastado. Sin embargo, Mitt Romney, al contrario que otros aspirantes, mantiene desde hace meses un apoyo bastante estable. Mormón y padre de cinco hijos, este hombre de 64 años podría conseguir la candidatura.
Tachado de excesivamente moderado por los más conservadores de su partido, el peso pesado del bando republicano llegó a implantar en Massachusetts un plan sanitario parecido al que Obama más tarde extendió por el resto del país, generando fuertes críticas.
Se debe tener en cuenta que los caucuses no son unas primarias. El voto es informal y no vinculante, pero sirve para conocer las tendencias políticas del lugar, algo útil para el país. Por otro lado, el número de personas que participa en procesos como éste es muy reducido y no se puede considerar como uno fielmente representativo. Próxima parada en esta batalla estadounidense: New Hampshire.

