
La cuenta atrás ha empezado. Apenas restan 2 días para que empiece oficialmente la campaña electoral y los principales partidos políticos ya han presentando sus programas electorales. Dentro de las propuestas referidas a materia de educación que marca el PP, con su candidato, Mariano Rajoy al frente, se destaca la eliminación de la controvertida ‘Educación para la ciudadanía’.
El PP asegura en uno de los puntos dedicados a la redacción y explicación de sus medidas sobre educación, que la asignatura será sustituida por otra “cuyo contenido esté basado en el aprendizaje de los valores constitucionales y en el conocimiento de las instituciones españolas y europeas”.
Con ello el partido pretende “elevar la formación cívica de los alumnos”, según rezan en su programa, mediante el pertinente cambio de “Educación para la ciudadanía” por una nueva materia de la que todavía se desconoce el nombre, así como su contenido, ya que la descripción de la misma que se hace en el programa, no deja claro ni el objetivo, ni cuáles serán las diferencias con su ‘antecesora’.
UNA ASIGNATURA POLÉMICA
Desde que el PSOE anunciara en 2006 la implantación de dicha asignatura cuyo nombre completo es ‘Educación para la ciudadanía y los Derechos Humanos’, tanto miembros del PP como la Iglesia Católica española se opusieron firmemente a ella tachándola de ‘totalitarista’.
Los puntos que desataron una mayor crítica por parte de sus opositores fueron los destinados a la educación sexual, en el que se explicaba la existencia de familias monoparentales u homosexuales. Otra de las controversias vino dada por el carácter laico que según la Iglesia, impregnaba el contenido de la asignatura.
Sin embargo la asignatura sigue las directrices recomendadas por el Consejo de Europa en 2002, según el cual los valores de libertad, pluralismo y tolerancia deben de estar presentes en la educación de la sociedad.
El PP ha dejado claro una vez más su rechazo ante la asignatura de ‘Educación para la ciudadanía’, y lo expresa en forma de promesa electoral para sus votantes. La incógnita que no se desvela son las diferencias de contenido entre 'la vieja y la nueva' educación para la ciudadanía.

