
Clara, Lorena, Juan o Milena son jóvenes con ganas de independizarse, pero los precios de la vivienda no les ha permitido realizar su sueño. Ayer, estos jóvenes y otras miles de personas se acercaron a la manifestación convocada por V de Vivienda para pedir que el derecho a tener un hogar no pertenezca a un negocio, sino se convierta en un derecho social real de las personas.
La situación de Clara es como la de tantos jóvenes. Tiene 26 años, y está esperando a que bajen más los precios de los pisos para poder emanciparse, pero aún así no cree que pueda permitírselo. Por su parte, Juan y Milena, de 19 y 18 años respectivamente, todavía son estudiantes, pero se encuentran preocupados por su futuro al ver el panorama.
Lorena, de 30 años de edad, comentaba a El Referente que "los precios son muy altos y los salarios son muy bajos, si tienes piso no comes o al revés". Además opina que "el problema no es sólo de los jóvenes. La situación no ha cambiado nada, los ricos son más ricos y el pueblo va a peor."
Todos reconocen que las condiciones actuales no son las que garantizan uno de los derechos fundamentales del hombre, y que aunque existen movimientos importantes dentro de la sociedad, pero que son insuficientes para lograr una concienciación para que los poderes públicos actúen sobre este tema. Los jóvenes tienen la llave del futuro. Si todos estuvieran de acuerdo en que la vivienda es un derecho y no un negocio, quizá en un tiempo las cosas podrían cambiar.



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