
En España hay unas 57.000 personas que han sufrido una amputación o que han nacido sin algún miembro. El uso de prótesis permite disimular esta falta, pero, por desgracia, los tratamientos en nuestro país distan mucho del resto de la UE. Los pacientes tienen que asumir los gastos y los avances científicos no terminan de llegar aquí.
En la actualidad contamos con un Catálogo de Prestaciones que lleva 10 años sin modificar, privando a los españoles del disfrute de materiales más ligeros que les aportarían confortabilidad, mejor equilibrio, seguridad, estabilidad y poder tener una mayor actividad.
Si al menos la Sanidad Pública colocara estas prótesis, descatalogadas en el resto de Europa, sin que el paciente tuviera que afrontar el 80% de la financiación, la situación no sería tan grave. Pero si quieres andar... tienes que pagar.
Si hablamos de implantación de prótesis inteligentes, de nueva generación, el paciente tendría que pedir un préstamo millonario o hipotecar su casa para poder asumir un coste de unos 35.000 euros. Lo que sitúa a las personas de poder adquisitivo medio o bajo lejos de poder acceder a una C-Leg o una Reo.
Nunca una prótesis será la pierna que se ha perdido, por ello, cuanto mejores sean los materiales, mejor será la integración de estas personas al mundo laboral. Desde aquí denunciamos el retraso de España en este campo sanitario y el injusto trato que reciben los afectados.



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