
Dieciséis de los empresarios franceses más ricos han propuesto al gobierno de Sarkozy una subida de los impuestos específica para las fortunas más boyantes del país para ayudar a salir de la crisis económica que afecta a su país y a toda la zona euro.
Así se pronuncian en una carta publicada en el periódico francés ‘Le Nouvel Observateur’: “Nosotros, presidentes o directivos de empresas, hombres o mujeres de negocios, financieros, profesionales o ciudadanos adinerados, deseamos que se instaure una contribución especial que afecte a los contribuyentes franceses más favorecidos".
Algunos de los adinerados franceses que están dispuestos a colaborar con los problemas financieros de su país son Liliane Bettencourt, conocida accionista de la marca de cosméticos L’Oreal, Stéphane Richard, presidente de la compañía de telefonía móvil Orange, así como los responsables de empresas como Air France, Danone, Volvo o Peugot-Citröen.
Lo que se pretende es “evitar los efectos indeseables de la fuga de capitales que podría ocurrir con la evasión fiscal", según informan en la carta, con la esperanza de preservar de esta manera el modelo económico vigente de la Unión Europea.
NUEVAS MEDIDAS ECONÓMICAS
En la misma carta, los acaudalados empresarios apuntan que esa medida no es “la solución en sí misma” y que es necesaria la solidaridad de todos para salir de esta crisis que se alarga más de lo esperado.
Esta declaración de intenciones surge un día antes de que Nicolás Sarkozy presente las nuevas medidas para reducir el déficit público, como ya han hecho países como Italia, Portugal o España, que no deberá pasar del 3% en 2013.
Los medios de comunicación franceses ya han adelantado que una de las medidas anunciadas por el presidente de la república será crear un impuesto especial de un 1 o un 2% para aquellas personas cuyos beneficios superen el millón de euros. Así el gobierno francés ingresaría unos 300 millones de euros ‘extra’.
Además, se eliminarán varias desgravaciones fiscales y se reducirán gastos ministeriales.

