
Una cámara le ha jugado una mala pasada al presidente del Gobierno mientras hablaba de manera informal con otros mandatarios europeos sobre las duras medidas de ajuste que aun están por llegar. Mariano Rajoy acudía hoy a Bruselas a una reunión del Consejo Europeo para abordar la crisis del euro.
No es el primer político ‘cazado’ por una cámara o micrófono aunque el delicado estado en el que se encuentra la economía española y las escuetas palabras de Mariano Rajoy a la hora de explicar las duras medidas que se avecinan han hecho que estas declaraciones fortuitas hayan sido consideradas oro en paño.
El presidente del gobierno sentenciaba ante sus homologos holandés, Mark Rutte, y finlandés, Jyrki Katainen, que la reforma laboral que esta preparando el gobierno español le “va a costar una huelga”.
Debe recordarse el dato de que, pese a los duros ajustes a los el que el expresidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, se vio obligado a llevar a cabo a finales de su mandato, en España solo se llegó a celebrar una huelga general, el 29 de septiembre de 2010. A diferencia de otros países como Francia donde las duras medidas de ajuste del gobierno galo echaron a los sindicatos a las calles en varias ocasiones.
EL COSTE POLÍTICO DE LAS REFORMAS
Rajoy es consciente de que la reforma del mercado de trabajo va a tener un alto coste político, pero desde su gobierno se viene preparando el terreno afirmando continuamente la extrema necesidad de llevarla a cabo si se quiere frenar la sangría del desempleo y el elevado déficit. En este sentido el presidente aseguraba en Bruselas que aun falta lo “más duro” de los ajustes.
El ejecutivo tiene a su favor la enorme mayoría absoluta que los españoles le dieron en las urnas lo que para muchos analistas políticos es el gran balón de oxígeno para el presidente, una especie de cheque en blanco para ‘hacer lo que deba hacer’ para reflotar la maltrecha economía española.
Mariano Rajoy también señaló ante otros líderes de la eurozona la 'huella' que deja, a su juicio, el gobierno saliente. "Nos dejan una herencia muy complicada", recordando que el déficit de 2011 fue de más del 8% del Producto Interior Bruto (PIB) frente al 6% anunciado por el Gobierno socialista, lo que supone un desfase de unos 20.000 millones de euros.
En sus intervenciones ante el eurogrupo, el presidente del gobierno defendió las acciones llevadas a cabo por el Ejecutivo español y propuso a sus socios fórmulas orientadas a crear empleo y frenar en endeudamiento estatal. Ya de un modo informal se pudo ver a Rajoy conversando con otros presidentes, como el británico, David Cameron, o el francés, Nicolas Sarkozy.

