
¿Qué te motiva a levantarte cada día?, ¿sabes vivir cada día como si fuese el último?, ¿qué te mueve a hacer lo que haces, a decir lo que dices, a esconder lo que escondes, a destruir lo que destruyes o a crear lo que creas?
Nuestra vida es como una gran montaña rusa, numerosas subidas y bajadas nos crean una serie de emociones que, muchas veces, no sabemos afrontar o canalizar.
El Referente ha hablado con Mercé Conangla, autora junto a Jaume Soler de 'Corazón que siente, ojos que ven', para conocer las claves de nuestras emociones, llegando a descubrir que podemos cambiar el mundo.
- Vosotros calificáis este libro como libro-despertador, otros lo pueden ver como un libro de autoayuda, ¿qué es realmente 'Corazón que siente, ojos que ven'?
Es un ensayo. Planteamos una serie de visiones de lo que es nuestra vida y también del curso que ésta sigue para poder estar aquí hoy, donde podríamos no haber estado. Nuestra vida es nuestra oportunidad y a veces quizás viajamos demasiado dormidos.
Éste pretende ser un libro despertador en el que decimos que esta vida es un misterio, una oportunidad de dejar aquí un legado, y de construirnos una vida emocionalmente ecológica, gozándola, queremos colaborar en el despertar de cada uno, por eso planteamos 200 preguntas para que el lector se las responda a sí mismo. Son preguntas que despiertan alertas mentales para pasar a una acción.
- ¿Qué debería motivarnos cada día al despertar?
El para qué. Para qué vivimos, para qué sentimos... ser conscientes de que esto no es un ensayo, esto ya es la vida y hay que vivirla aquí y ahora. Hay una gran pregunta que deberíamos hacernos cada día: ¿qué me motiva a levantarme?, ¿para qué estoy viviendo? Esto es lo que se conoce como auto-motivación o vitaminas emocionales, que nos dan empuje para afrontar el día a día.
- ¿Cuáles crees que son los problemas de la juventud de hoy en día?, ¿podrían llegar a cambiar el mundo empezando por ellos mismos?
Yo tengo mucha esperanza en la juventud de hoy, creo que no se lo hemos puesto fácil porque se lo hemos dado todo, quizás para compensar una generación en la que tuvieron que lucharlo todo. La sociedad de la superabundancia genera personas débiles y vulnerables, así que ven los dones que la vida y las otras personas les dan como una obligación de dárselo. Lo que hemos favorecido es, en determinada proporción, que se creen con todos los derechos pero con muy pocas responsabilidades.
Pero también hay jóvenes que están vivos, que se dan cuenta, que son conscientes, que preguntan, que investigan, que son rebeldes, que de eso trata la juventud en realidad, de rebelarse. Ahí veo mucha esperanza, pero hay que trabajar mucho las emociones, porque es ahí donde mucha gente joven se queda atrapada, cuando tienen que conectar mente y corazón.
- ¿Qué papel juegan los Gobiernos en este equilibrio mental individual?, ¿cómo podemos lograr una armonía entre nuestro interior y la sociedad en la que vivimos?
Tenemos el mundo que tenemos porque somos como somos, cada uno de nosotros somos corresponsables de la vida que uno tiene y somos corresponsables también de este mundo.
Si lo que ocurre en el mundo a mí me desagrada la pregunta siempre es: ¿Qué estoy haciendo yo en mi medida para colaborar en que este mundo sea más triste, más apagado, más gris, más insolidario...? Y mucha gente puede decir: "no, pero yo no colaboro o no estoy de acuerdo con esta guerra a la que nos han llevado". No, pero tú colaboras en tus relaciones personales en las que entras en guerra, seguramente estás contaminando este clima emocional dejando oír solo quejas, victimismos, rencor. Para que mi mundo mejore yo debo ser mejor.
- ¿Cómo podemos vivir cada día como si fuese el último sin caer en el egoísmo y la imprudencia?
En esto siempre hay un gran error, y es que no es lo mismo vivir aquí y ahora que vivir sólo para el presente. No debemos quemar todos los cartuchos hoy y ahora, sino estar atentos a todo lo que sucede en estos momentos y a la vez poner la mente en la utopía para irnos acercando a ella. La utopía nunca la alcanzamos pero nos da un sentido hacia el cual caminar.
- En el libro habláis de aprovechar nuestras 650.000 horas de vida (75 años) ¿Crees que es fácil llevar a cabo esta serie de ejercicios interiores durante tanto tiempo?
Es lo más difícil del mundo, alcanzar una vida emocionalmente equilibrada, sostenible y armónica, lo que llamamos nosotros ecología emocional, ser consciente de que eres responsable de la vida que tienes y del mundo que estamos creando, que puedes formar parte del problema o ser parte de la solución.
- Y si lográsemos alcanzar este equilibrio, ¿cómo podríamos transmitírselo a los demás?
El aprendizaje emocional, todo lo que queramos aprender del cómo, el para qué vivir, el sentido de la vida, etc, esto se aprende, no por lo que te dicen, sino por lo que tú percibas en el otro. No vale de nada que un autor te ponga ahí las grandes teorías de cómo ser feliz si luego tú lo ves con unos morros hasta el suelo o que trata mal a la gente... el aprendizaje es siempre por lo que te transmite el otro, no por lo que te dice.


