
A pesar de que el número de muertes en las carreteras sigue reduciéndose, "menos muertos siguen siendo muchos". Por esta razón la Dirección General de Tráfico (DGT) realizará 300.000 controles de alcoholemia durante los próximos 15 días en los más de 800 puntos de control desplegados por todo el país.
Los controles se realizarán a lo largo de cada jornada y buscarán "disuadir la ingesta de bebidas alcohólicas durante las comidas", ya que conducir bajo los efectos del alcohol multiplica por nueve el riesgo de sufrir un accidente.
Cabe destacar que en los últimos doce meses 19.000 personas han sido detenidas por conducir con altas tasas de alcohol, de los que 1.250 cumplen condenas en prisión por reincidencia en este delito. Además, 95.000 conductores dieron positivo en los controles que le realizaron.
Con estos datos se pone de manifiesto que el consumo de alcohol sigue siendo una de las principales causas de los siniestros al volante, ya que en un tercio de los accidentes mortales el alcohol estuvo presente como factor "concurrente o determinante". Sin bebidas alcohólicas de por medio, el año pasado se podrían haber salvado 700 vidas.
Pero no sólo el alcohol tiene efectos nocivos sobre los conductores. Los peatones también necesitan estar en pleno uso de sus facultades físicas y mentales para no sufrir un atropello. Según datos de la memoria del Instituto Nacional de Toxicología, el 22 por ciento de los peatones fallecidos en atropellos presentaban índices de alcoholemia positivos, un 5,3 por ciento abuso de drogas y un 11,2 de psicofármacos.


