
Los niveles de luz en la Comunidad de Madrid impidieron el sábado la visión adecuada de la tormenta de Dracónidas que surcó el cielo de España. Los países del sur de Europa son los más adecuados por su proximidad al Ecuador para contemplar este tipo de eventos cósmicos menos en muchas comunidades cuyos niveles de luz siguen sin adaptarse a las normativas establecidas.
Más de siete mil estrellas se pueden apreciar a simple vista en el cielo de España a plena oscuridad, pero los más de las cinco millones de elementos de alumbrado público complican esta posibilidad. El Ayuntamiento de Madrid ya ha sido avisado en más de una ocasión por las asociaciones astronómicas que luchan por reducir los niveles de contaminación lumínica que no sólo incumple la ciudad sino también los aledaños y núcleos periféricos de las grandes comunidades.
El alumbrado público constituye el 2% del consumo eléctrico total de energía. A esta saturación de luz también se le une la de los vehículos y carteles luminosos. Hace unos años, la Comunidad de Madrid decidió que la luz de los edificios se apagara a medianoche como medida ahorrativa y para "contaminar menos". Dicha política hace mínima referencia en el Título II, Artículo 21, apartado C de la Ley 2/2002 de Impacto Ambiental, donde comenta que “se evaluará y propondrán medidas y acciones tendentes a la protección del medio nocturno, minimizándose la Contaminación Lumínica de los nuevos desarrollos urbanísticos propuestos”. Las luces de neón de algunos simbólicos carteles, como el del edificio Capitol de la plaza de Callao, se mantienen encendidos de forma continua en lugar de aleatoria.
En la actualidad, la primera y única regulación existente a nivel estatal de la que parten algunas Comunidades Autónomas para protegerse de la contaminación lumínica es la creada por el Gobierno canario en 1988 sobre Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias. Entre otras Comunidades y políticas se encuentra la Ordenación Ambiental del Alumbrado para la Protección del Medio Nocturno de Cataluña o la Ley Foral de Ordenación del Alumbrado para la Protección del Medio Nocturno de Navarra.
Apagar las luces de carreteras y señalizaciones conlleva grandes riesgos para la seguridad vial, pero adoptando una serie de medidas, además de ahorrar en electricidad, se puede conseguir una visión nocturna del cielo de mejor calidad. De entre estas se encuentran la orientación correcta del alumbrado, bombillas de bajo consumo y dispositivos de ahorro para los objetos lumínicos.


